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VIRGEN DE COROMOTO PATRONA DE VENEZUELA

Virgen y Madre nuestra de Coromoto, que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano. En tus manos pongo sus alegrías y esperanzas, las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos.

Implora sobre los Obispos y Presbíteros los dones del Espíritu, para que, fieles a sus promesas sacerdotales, sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva, especialmente entre los más pobres y necesitados.

Infunde en los religiosos y religiosas el ejemplo de tu entrega total a Dios, para que en el servicio abnegado a los hermanos los acompañe en sus trabajos y necesidades. Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos, comprometidos con la Nueva Evangelización, para que, con la promoción humana y la evangelización de la cultura, sean auténticos apóstoles en el Tercer Milenio.

Protege a todas las familias venezolanas, para que sean verdaderas Iglesias domésticas, donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida, donde se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna. Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás, como auténticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Señor, fuente de paz, de alegría, de esperanza.

Reina y Madre Santa de Coromoto, ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela, para que trabajen por el progreso de todos, salvaguardando los valores morales y sociales cristianos. Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas, para que, con Cristo Nuestro Señor y Hermano, caminen juntos hacia el Padre, en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.

Oración de San Juan Pablo II a Nuestra Señora de Coromoto.

INTENCIÓN SEPTIEMBRE 2019

SEPTIEMBRE 2019 – INTENCIONES DE ORACIONES DEL SANTO PADRE CONFIADAS A LA RED MUNDIAL DE ORACIÓN.

Universal: La protección de los océanos

“Para que los políticos, los científicos y los economistas trabajen juntos por la protección de los mares y los océanos”.

Algunos países han avanzado en la preservación eficaz de ciertos lugares y zonas –en la tierra y en los océanos– donde se prohíbe toda intervención humana que pueda modificar su fisonomía o alterar su constitución original. En el cuidado de la biodiversidad, los especialistas insisten en la necesidad de poner especial atención a las zonas más ricas en variedad de especies, en especies endémicas, poco frecuentes o con menor grado de protección efectiva. Hay lugares que requieren un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial, o que constituyen importantes reservas de agua y así aseguran otras formas de vida.

Los océanos no sólo contienen la mayor parte del agua del planeta, sino también la mayor parte de la vasta variedad de seres vivientes, muchos de ellos todavía desconocidos para nosotros y amenazados por diversas causas. Por otra parte, la vida en los ríos, lagos, mares y océanos, que alimenta a gran parte de la población mundial, se ve afectada por el descontrol en la extracción de los recursos pesqueros, que provoca disminuciones drásticas de algunas especies. Todavía siguen desarrollándose formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas. Están especialmente amenazados organismos marinos que no tenemos en cuenta, como ciertas formas de plancton que constituyen un componente muy importante en la cadena alimentaria marina, y de las cuales dependen, en definitiva, especies que utilizamos para alimentarnos.

Adentrándonos en los mares tropicales y subtropicales, encontramos las barreras de coral, que equivalen a las grandes selvas de la tierra, porque hospedan aproximadamente un millón de especies, incluyendo peces, cangrejos, moluscos, esponjas, algas, etc. Muchas de las barreras de coral del mundo hoy ya son estériles o están en un continuo estado de declinación: « ¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color?» Este fenómeno se debe en gran parte a la contaminación que llega al mar como resultado de la deforestación, de los monocultivos agrícolas, de los vertidos industriales y de métodos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cianuro y dinamita. Se agrava por el aumento de la temperatura de los océanos. Todo esto nos ayuda a darnos cuenta de que cualquier acción sobre la naturaleza puede tener consecuencias que no advertimos a simple vista, y que ciertas formas de explotación de recursos se hacen a costa de una degradación que finalmente llega hasta el fondo de los océanos.

Es necesario invertir mucho más en investigación para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificación importante del ambiente. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual debería hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a desarrollar programas y estrategias de protección, cuidando con especial preocupación a las especies en vías de extinción.

Mencionemos también el sistema de gobernanza de los océanos. Pues, si bien hubo diversas convenciones internacionales y regionales, la fragmentación y la ausencia de severos mecanismos de reglamentación, control y sanción terminan minando todos los esfuerzos. El creciente problema de los residuos marinos y la protección de las áreas marinas más allá de las fronteras nacionales continúa planteando un desafío especial. En definitiva, necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza para toda la gama de los llamados «bienes comunes globales».

Papa Francisco

COMENTARIO PASTORAL

La intención del Papa para la oración de este mes revela su alta sensibilidad por el tema ecológico, sabiendo que la ecología está muy ligada a la habitabilidad del planeta y por tanto a la perduración de la especie humana sobre la Tierra. Fuera de un cataclismo astronómico que no se ve en absoluto cercano, el planeta Tierra será capaz de dar vida a plantas, animales y seres humanos si somos capaces de cuidarlo y no abusar de él. En concreto, la intención del Papa está dirigida a los mares y océanos, de donde surgió la vida y de la que seguimos dependientes en buena medida. El equilibrio vegetal y animal y la temperatura media atmosférica dependen en buena parte del cuidado que pongamos en mantener la limpieza de mares y océanos.

Desde hace años los desechos industriales y agrícolas están contaminando los ríos y los mares. El arco minero, por ejemplo, está desertizando los bosques de Guayana y envenenando con mercurio la cuenca sur del Orinoco. Los desechos plásticos no son biodegradables sino a muy largo plazo y están matando muchos peces en todos los mares del mundo. La pesca masiva con cianuro y dinamita mata a millones de seres acuáticos y destruye los bosques de coral, fundamentales para el alimento y reproducción de muchos peces. También la contaminación atmosférica por los gases tóxicos contribuye al aumento de la temperatura en la superficie de los océanos, lo cual redunda en cambios climáticos que ya estamos comenzando a percibir.

¿Qué podemos hacer frente a este fenómeno amenazador? Dos cosas: rezar al Señor para que cambie los corazones y las mentes, y contribuir en lo que está a nuestro alcance para reciclar y no contaminar. Jesús conoció muy bien por experiencia propia en los lagos de Galilea y las llanuras de Israel la belleza y la riqueza de la naturaleza y dio gracias al Padre por eso. El salmista se admira de la belleza de la creación (salmo 8) que el Señor ha puesto a disposición del hombre, coronándolo de gloria y esplendor. “Le diste poder sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies: manadas de ovejas y toros, también las bestias salvajes, aves del aire, peces del mar que trazan sendas por los mares”. Seamos consecuentes con ese gran regalo que Dios nos ha hecho y respetemos la obra de sus manos. Así se lo vamos a pedir a Dios con gran fervor en este mes de septiembre.

P. Fco. Javier Duplá sj.

LA ADORACIÓN DEL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

 

 

 

 El Corazón de Jesús comenzó a latir en armonía con el Corazón Inmaculado de María en las entrañas de la Santísima Virgen. El Corazón de san José, “custodio de los Corazones de Jesús y María”, en unión con el Corazón de María fueron los primeros adoradores del Corazón de Jesús en el seno virginal de María, en la noche de Belén, durante toda su vida mortal y eternamente en el Cielo. Pues bien, el Corazón de Jesús palpita escondido en la Hora Santa. Jesús mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, está ahí, vivo, real y sustancialmente presente bajo las especies consagradas del pan y vino.

Jesús, sin embargo, no viene a quedarse en el copón y  en el cáliz, quiere venir a nuestro corazón, como nos enseña santa Teresita. Es una llamada universal, a todos: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,54). Eso sí, debemos estar bien dispuestos para recibir a Jesús.

El Señor “nos ama hasta el extremo” y “permanece con nosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Así, en el sacramento de la Eucaristía se renueva el sacrificio redentor de Cristo, su pasión, muerte y resurrección. En palabras de san Pío de Pietrelcina: “En la Misa está todo el Calvario”. Por la invocación al Padre para que haga descender el don del Espíritu y por la proclamación eficaz de las mismas palabras de la institución eucarística pronunciadas por el sacerdote que actúa in persona Christi capitis, lo que antes era pan y vino se convierte en el cuerpo y la sangre de Jesús, es el misterio de la Transubstanciación, esto es, los accidentes permanecen y la sustancia cambia.

Ese amor sin límites debe suscitar en nosotros el amor como respuesta. Amor con amor se paga. Pero ¿cómo podemos corresponder a ese amor? La cima de nuestro amor ofrecido junto al de Cristo en su pasión y muerte, seguros de que así llegaremos a la resurrección con Él. En otras palabras: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Nuestro amor a Dios se manifiesta diariamente aceptando su voluntad, conformando nuestra voluntad a la suya, es lo que Claudio De La Colombière denomina “el abandono confiado a la Divina Providencia”.

Otro modo de amar a Dios que se encuentra perfectamente entrelazado con el amor en la prueba, amor hasta la muerte, y el amor que se abandona confiadamente a la Divina Providencia, es el amor de Jesús cuando le adoramos. Precisamente en esta comunicación se tratará de este amor a Cristo-Amor-Eucaristía que intenta corresponder al amor infinito de Dios. La adoración  del Corazón de Jesús presente en la Eucaristía comienza en la Santa Misa y se prolonga ante Jesús expuesto en la custodia o reservado en el sagrario. Acudiendo a Jesús sacramentado, le consolamos, según el carisma del beato  Francisco Marto, y también reparamos nuestros pecados y los del mundo entero, siguiendo el carisma de la beata Jacinta Marto, al tiempo que le bendecimos, le agradecemos por todos los dones y le pedimos lo que necesitamos. Le tratamos como nuestro Redentor y amigo, de Corazón a corazón. Dios que se hace hombre por nosotros, que está vivo en la Eucaristía, tiene sed de nuestro amor, tiene sed de almas, tiene sed de que le conozcamos a Jesús, segunda persona de la Santísima Trinidad, y al Padre, que con el amor infinito en el Espíritu Santo.

El encuentro con Jesús-Eucaristía debe también llevarnos a amar al prójimo, especialmente al más necesitado, incluso al enemigo y, si es voluntad de Dios, pagándolo con la propia vida.

Joxe Mari Azcoaga Lasheras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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UNA PARTICIPACIÓN EN LA DINÁMICA DEL CORAZÓN DE JESÚS

 

 

Hemos iniciado la recreación del Apostolado de la Oración hace casi diez años. Son procesos espirituales largos que no dependen de nuestras fuerzas o capacidades sino de nuestra disponibilidad al Espíritu del Señor, pues es Él quien conduce. Esta recreación ha sido necesaria para que este tesoro espiritual de la Iglesia se pueda comunicar a más personas, especialmente a las nuevas generaciones, y también para que seamos más fieles a la misión que la Santa Sede nos confía desde finales del siglo XIX. Nuestra misión es orar y vivir los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia expresados en las intenciones de oración del Papa. Esto no es posible sin una profunda comunión con el Corazón de Jesús, por eso proponemos a los que quieren formar parte de esta red un itinerario espiritual, el “Camino del Corazón”, que conduce a nuestro corazón a estar profundamente unidos al Corazón de Jesús, en una misión de compasión por el mundo.

Este proceso de recreación no cambia el Apostolado de la Oración en algo totalmente nuevo o diferente, sino que nos ayuda a ir más en profundidad y fidelidad al Corazón de Jesús. Muchas veces se generan malentendidos relacionados con miedos e inseguridades. Esto es normal y esperable, pues en estos procesos resulta dificultoso comprender la dinámica que la continuidad está asociada a la novedad. Es decir que lo nuevo viene a dar continuidad a lo que ya existe. ¿No es lo que dice Jesús cuando habla del paño nuevo en el vestido viejo? (Mc 2, 8-22). Como nos lo muestra el Evangelio siempre hay malentendidos cuando el Espíritu del Señor hace cosas nuevas.

El actual proceso de recreación llevado adelante y conducido por el Espíritu del Señor, encuentra su fuente en la reforma que hizo en 1861 el Padre Henri Ramière. Este sacerdote jesuita tuvo que dar un nuevo dinamismo al Apostolado de la Oración, explicando a sus miembros que la devoción al Corazón de Jesús era parte del camino  propuesto. Con la publicación de la primera revista del Mensajero del Corazón de Jesús, invitó a orar por las intenciones del Corazón de Jesús. A partir de 1879 estas intenciones fueron formuladas cada mes por el Papa y confiadas al Apostolado de la Oración. A través de esta invitación, Ramière dejó ver que esta oración era apostólica y abierta al mundo y, que por medio de la oración de ofrecimiento nos unimos al Corazón de Jesús, al servicio de su misión.

La oración apostólica o misionera es una oración que nos dispone a la misión de Cristo en nuestra vida cotidiana. Por la oración de ofrecimiento nos hacemos disponibles a su misión. Esta actitud de disponibilidad interior a la misión es apertura del corazón y docilidad al Espíritu del Señor. Por eso el título del documento de recreación del Apostolado de la Oración lleva por nombre: “un camino con Jesús en disponibilidad apostólica”. Lo que el Padre Ramière llamaba “oración y celo” (en el sentido de cuidado, diligencia, compromiso) por el Reino de Cristo, hoy, lo llamamos “oración y acción”, pues la verdadera oración nos dispone a la acción, nos abre a los demás y al mundo.

Ramière sintetizó el Apostolado de la Oración en tres características: “[a] la oración, como medio universal de acción; [b] la asociación, como condición necesaria para que sea eficaz la oración, [c] la unión con el Corazón de Jesús, como fuente de vida para la asociación”. Lo que se llamaba «asociación » hoy lo llamamos « red », palabra que expresa mejor la intención original. Claramente lo explicaba Ramière, al decir que, « no es una asociación como otra, ni una obra nueva que se añadiría a las demás, sino una conexión nueva que une todas las asociaciones eclesiales en un mismo enfoque » para la misión de la Iglesia (Ver publicación “L’Apostolat de la Prière” 1861). Al expresar que el Apostolado de la Oración era la “Santa liga de corazones cristianos unidos al Corazón de Jesús” es equivalente a la expresión actual “una red de corazones unidos al Corazón de Jesús”.

Esta red de corazones es la Red Mundial de Oración del Papa, a la que el Santo Padre le encomienda rezar sus intenciones de oración, las cuales expresan desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Desafíos que resultan fruto de su mirada y discernimiento universales y que son las intenciones del Corazón de Jesús. Formar parte de esta Red de Oración nos conduce a crecer en disponibilidad a la misión de compasión de Jesús por el mundo, a entrar en la dinámica del Corazón de Jesús.

¿Cómo formar parte? Se ofrece dos modalidades de participación: una forma “abierta” y otra de “pertenencia y compromiso”, que a su vez se presenta a nivel personal o comunitario. Estas modalidades son una reinterpretación actualizada de los tres grados de participación de los Estatutos de 1896, que estaban presentes en varios países.

La modalidad de participación abierta, accesible a todo bautizado, consiste en orar por las intenciones de oración del Papa, en particular el primer viernes de cada mes, “Jornada mensual de oración por sus intenciones”.

La modalidad de pertenencia y compromiso es un compromiso más activo a nivel personal o comunitario. A nivel personal asume como parte de la vida cotidiana tres momentos de oración al Señor en la vida cotidiana.

Estas propuestas de oración están presentes en nuestra plataforma de oración Click To Pray:

  • “Con Jesús por la mañana” propone una oración de ofrecimiento
  • “Con Jesús durante el día” es una oración que nos permite calibrar el corazón y relanzar lo que resta de la jornad
  • “Con Jesús en la noche” es una relectura para reconocer nuestra disponibilidad a la misión que el Señor nos ha dado.

Como dicen los estatutos: “esta oración y disponibilidad apostólica está siempre unida a María, la Reina de los Apóstoles” (2.1).

Para quienes experimenten un llamado a vivir más estrechamente unidos al Corazón de Jesús y deseen formalizar su entrega personal, compromiso y servicio en este sentido, se les propone la consagración o “alianza con Jesucristo”. Esto hace de ellos “apóstoles de la oración”, asumiendo el compromiso de estar disponibles para el servicio en sus comunidades, parroquias, escuelas,  etc.,  como  integrantes  de la Red  Mundial  de Oración  del  Papa (incluyendo  el Movimiento Eucarístico Juvenil).

A nivel comunitario una parroquia o comunidad cristiana puede desear manifestar su compromiso con este servicio eclesial, hoy obra pontificia, al reunirse específicamente para rezar por las intenciones del Papa y, en particular, al asumir los primeros viernes de mes como día destinado a este fin.

Nuestro compromiso comunitario más numeroso y esencial son los grupos del Apostolado de la Oración, nacidos de nuestra tradición espiritual y presentes en las parroquias. Estos grupos forman la Red Mundial de Oración del Papa, son en muchos países la parte visible del iceberg que formamos. Sin estos grupos, que mantienen fielmente la llama del tesoro espiritual que el Señor nos ha confiado, nunca hubiéramos podido iniciar la recreación de este servicio eclesial. En muchos países tienen una estructura diocesana y en algunos casos cuentan con su instructivo o reglamento interno. Ellos están invitados a integrarse, a su ritmo, en el proceso de “recreación” para profundizar su fuente espiritual y volver en encontrar la dinámica del Corazón de Jesús de los inicios.

Este proceso de recreación de los grupos del Apostolado de la Oración requiere tiempo pues se tiene que respetar el ritmo de cada uno. Las personas que descubren la Red Mundial de Oración del Papa pueden constituir comunidades que asumen ya completamente la “refundación”. El Camino del corazón es el itinerario espiritual que encarna esta refundación.

Estas comunidades no solamente oran y asumen una actitud interior de disponibilidad para colaborar con la misión de la Iglesia, sino que se movilizan concretamente, buscando la manera de ponerse al servicio de los desafíos de la humanidad y de las necesidades de la Iglesia. Las personas que integran estas comunidades se comprometen, personal y grupalmente, a vivir según la dinámica del Corazón de Jesús. Asimismo, dicen los estatutos (2.2) apoyarán a nuestra rama juvenil el Movimiento Eucarístico Juvenil allí donde exista, o la pastoral juvenil (parroquia o colegio, etc.).

Todo proceso de recreación puede crear malentendidos, tensiones y miedos. Lo importante es poner nuestra confianza en el Señor, pues es Él quien nos conduce. La Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) es esencial para la misión de la Iglesia, pues no hay misión, dócil al Espíritu del Señor, sin oración. Hoy como ayer el Señor le da su fuego, el de su Corazón.

Frederic Fornos SJ  Director Internacional