SEPTIEMBRE 2019 – INTENCIONES DE ORACIONES DEL SANTO PADRE CONFIADAS A LA RED MUNDIAL DE ORACIÓN.

Universal: La protección de los océanos

“Para que los políticos, los científicos y los economistas trabajen juntos por la protección de los mares y los océanos”.

Algunos países han avanzado en la preservación eficaz de ciertos lugares y zonas –en la tierra y en los océanos– donde se prohíbe toda intervención humana que pueda modificar su fisonomía o alterar su constitución original. En el cuidado de la biodiversidad, los especialistas insisten en la necesidad de poner especial atención a las zonas más ricas en variedad de especies, en especies endémicas, poco frecuentes o con menor grado de protección efectiva. Hay lugares que requieren un cuidado particular por su enorme importancia para el ecosistema mundial, o que constituyen importantes reservas de agua y así aseguran otras formas de vida.

Los océanos no sólo contienen la mayor parte del agua del planeta, sino también la mayor parte de la vasta variedad de seres vivientes, muchos de ellos todavía desconocidos para nosotros y amenazados por diversas causas. Por otra parte, la vida en los ríos, lagos, mares y océanos, que alimenta a gran parte de la población mundial, se ve afectada por el descontrol en la extracción de los recursos pesqueros, que provoca disminuciones drásticas de algunas especies. Todavía siguen desarrollándose formas selectivas de pesca que desperdician gran parte de las especies recogidas. Están especialmente amenazados organismos marinos que no tenemos en cuenta, como ciertas formas de plancton que constituyen un componente muy importante en la cadena alimentaria marina, y de las cuales dependen, en definitiva, especies que utilizamos para alimentarnos.

Adentrándonos en los mares tropicales y subtropicales, encontramos las barreras de coral, que equivalen a las grandes selvas de la tierra, porque hospedan aproximadamente un millón de especies, incluyendo peces, cangrejos, moluscos, esponjas, algas, etc. Muchas de las barreras de coral del mundo hoy ya son estériles o están en un continuo estado de declinación: « ¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color?» Este fenómeno se debe en gran parte a la contaminación que llega al mar como resultado de la deforestación, de los monocultivos agrícolas, de los vertidos industriales y de métodos destructivos de pesca, especialmente los que utilizan cianuro y dinamita. Se agrava por el aumento de la temperatura de los océanos. Todo esto nos ayuda a darnos cuenta de que cualquier acción sobre la naturaleza puede tener consecuencias que no advertimos a simple vista, y que ciertas formas de explotación de recursos se hacen a costa de una degradación que finalmente llega hasta el fondo de los océanos.

Es necesario invertir mucho más en investigación para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificación importante del ambiente. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. Cada territorio tiene una responsabilidad en el cuidado de esta familia, por lo cual debería hacer un cuidadoso inventario de las especies que alberga en orden a desarrollar programas y estrategias de protección, cuidando con especial preocupación a las especies en vías de extinción.

Mencionemos también el sistema de gobernanza de los océanos. Pues, si bien hubo diversas convenciones internacionales y regionales, la fragmentación y la ausencia de severos mecanismos de reglamentación, control y sanción terminan minando todos los esfuerzos. El creciente problema de los residuos marinos y la protección de las áreas marinas más allá de las fronteras nacionales continúa planteando un desafío especial. En definitiva, necesitamos un acuerdo sobre los regímenes de gobernanza para toda la gama de los llamados «bienes comunes globales».

Papa Francisco

COMENTARIO PASTORAL

La intención del Papa para la oración de este mes revela su alta sensibilidad por el tema ecológico, sabiendo que la ecología está muy ligada a la habitabilidad del planeta y por tanto a la perduración de la especie humana sobre la Tierra. Fuera de un cataclismo astronómico que no se ve en absoluto cercano, el planeta Tierra será capaz de dar vida a plantas, animales y seres humanos si somos capaces de cuidarlo y no abusar de él. En concreto, la intención del Papa está dirigida a los mares y océanos, de donde surgió la vida y de la que seguimos dependientes en buena medida. El equilibrio vegetal y animal y la temperatura media atmosférica dependen en buena parte del cuidado que pongamos en mantener la limpieza de mares y océanos.

Desde hace años los desechos industriales y agrícolas están contaminando los ríos y los mares. El arco minero, por ejemplo, está desertizando los bosques de Guayana y envenenando con mercurio la cuenca sur del Orinoco. Los desechos plásticos no son biodegradables sino a muy largo plazo y están matando muchos peces en todos los mares del mundo. La pesca masiva con cianuro y dinamita mata a millones de seres acuáticos y destruye los bosques de coral, fundamentales para el alimento y reproducción de muchos peces. También la contaminación atmosférica por los gases tóxicos contribuye al aumento de la temperatura en la superficie de los océanos, lo cual redunda en cambios climáticos que ya estamos comenzando a percibir.

¿Qué podemos hacer frente a este fenómeno amenazador? Dos cosas: rezar al Señor para que cambie los corazones y las mentes, y contribuir en lo que está a nuestro alcance para reciclar y no contaminar. Jesús conoció muy bien por experiencia propia en los lagos de Galilea y las llanuras de Israel la belleza y la riqueza de la naturaleza y dio gracias al Padre por eso. El salmista se admira de la belleza de la creación (salmo 8) que el Señor ha puesto a disposición del hombre, coronándolo de gloria y esplendor. “Le diste poder sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies: manadas de ovejas y toros, también las bestias salvajes, aves del aire, peces del mar que trazan sendas por los mares”. Seamos consecuentes con ese gran regalo que Dios nos ha hecho y respetemos la obra de sus manos. Así se lo vamos a pedir a Dios con gran fervor en este mes de septiembre.

P. Fco. Javier Duplá sj.