“Levántate, brilla, porque viene tu luz” ( Is.60.1).

 

 

 

 

La existencia de la estrella de Belén tiene fundamento en los textos bíblicos, donde es mencionada en el evangelio de San Mateo de la siguiente manera:

“Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría.

Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y, postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra. Y habiendo sido advertidos por Dios en sueños de que no volvieran a Herodes, partieron para su tierra por otro camino” (San Mateo, 2: 9-11).

La estrella de Belén representa para los cristianos la luz, la esperanza y la fe que guía sus vidas como creyentes, tal como guiaron a los famosos Reyes Magos.

 Es por ello que es uno de los símbolos más importantes para la celebración y conmemoración de la festividad de Navidad.