INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN MAYO 2019

 

INTENCIONES DE ORACIONES DEL SANTO PADRE CONFIADAS A LA RED MUNDIAL DE ORACIÓN

MAYO 2019

 

 

 

Por la evangelización: La Iglesia en África, fermento de unidad

“Para que, a través del compromiso de sus miembros, la Iglesia en África sea un fermento de unidad entre los pueblos, un signo de esperanza para este continente”.

 

Vuestra visita me ofrece la ocasión de renovaros mi aliento y mi confianza y de poner de relieve el espíritu de comunión que consideráis importante mantener con la Sede apostólica. A fin de que el Evangelio toque y convierta los corazones en lo profundo, debemos recordar que solamente estando unidos en el amor es cómo podemos dar testimonio de modo auténtico y eficaz. Unidad y diversidad son para vosotros realidades que deben ir firmemente unidas para hacer justicia a la riqueza humana y espiritual de vuestras diócesis, que se expresa en múltiples formas.

Además, deseo que la buena colaboración entre la Iglesia, el Estado y la sociedad camerunesa en su conjunto, manifestada recientemente por la firma de un Acuerdo marco entre la Santa Sede y la República de Camerún, dé frutos abundantes. Os invito a poner concretamente en práctica este Acuerdo, ya que el reconocimiento jurídico de muchas instituciones eclesiales les dará un mayor alcance, a beneficio no sólo de la Iglesia, sino también de toda la sociedad camerunesa.

Al respecto, acojo con agrado el considerable compromiso de vuestras Iglesias locales en numerosas obras sociales. Este compromiso en los ámbitos educativo, sanitario y caritativo es reconocido y apreciado por las autoridades civiles; este debe ser el ámbito de una fecunda colaboración entre Estado e Iglesia, en el respeto de la plena libertad de esta última. El compromiso en las obras sociales es parte integrante de la evangelización, ya que existe un nexo íntimo entre evangelización y promoción humana. Esta última se debe expresar y desarrollar en toda la acción evangelizadora (cf. Evangelii gaudium, n. 178). Os aliento, por lo tanto, a perseverar en la atención que tenéis hacia los más débiles, sosteniendo, material y espiritualmente, a todos los que se dedican a ellos, en especial a los miembros de los institutos religiosos y a los laicos asociados; les agradezco de todo corazón por su entrega y por el testimonio auténtico que dan del amor de Cristo por todos los hombres.

Vuestra acción evangelizadora será mucho más eficaz si el Evangelio es realmente vivido por quienes lo han recibido y lo profesan. Es este el modo para atraer hacia Cristo a quienes aún no lo conocen, mostrándoles el poder de su amor capaz de transformar e iluminar la vida de los hombres. Sólo así podemos hacer frente, vigilando pero con serenidad, al desarrollo de múltiples propuestas nuevas que seducen las mentes sin renovar profundamente los corazones. Por lo demás, la presencia importante de musulmanes en algunas de vuestras diócesis es una invitación urgente a testimoniar valiente y gozosamente la fe en Cristo Resucitado. Desarrollar el diálogo de la vida con los musulmanes, con un espíritu de confianza recíproca, es hoy indispensable para mantener un clima de convivencia pacífica y frenar el desarrollo de la violencia de la cual los cristianos son víctimas en ciertas regiones del continente.

Me parece esencial, por lo tanto, como prioridad, continuar vuestra acción orientada a sembrar y reforzar la fe en el corazón de los fieles. La formación es un elemento esencial en el desarrollo del pueblo de Dios, especialmente en estos tiempos en los que el relativismo y la secularización están comenzando a entrar en auge en África. Muchos laicos están implicados en sus parroquias y en los movimientos, y son, con certeza, fundamentales para la transmisión de la fe. Su formación debe ser sólida y permanente. Os pido que transmitáis a estos fieles laicos y a todas las personas implicadas en el trabajo de formación mi aprecio y mi más caluroso aliento.

Papa Francisco

 

COMENTARIO PASTORAL

África, cuna de la raza humana, es el continente más variado, donde confluyen más razas, culturas y religiones diversas. Tiene riquezas de todo tipo, y también lagos, montañas, desiertos y selvas que la convierten en un paradigma de la corteza terrestre. No hay una historia de África sino muchas historias convergentes en explotación y colonización, y figuras muy conocidas como Cleopatra en la antigüedad, y Patricio Lumumba, Leopold Senghor y Nelson Mandela en tiempos recientes.

Las zonas del norte de África conocieron el cristianismo desde el tiempo de los apóstoles y Alejandría fue una de las sedes más importantes junto con Roma, Antioquía y Jerusalén. San Agustín, obispo de Cartago, es el santo africano más conocido de los primeros siglos. En el norte de África predomina ahora la religión islámica y en los países subsaharianos el cristianismo.

El papa Francisco nos pide que oremos para que la Iglesia católica se convierta en fermento de unidad en el continente africano, algo realmente grandioso y necesario. Grandioso, porque es muy difícil unir visiones e intereses tan distintos; necesario, porque así la Iglesia católica africana se puede convertir en ejemplo de lo que Cristo Jesús pidió para nosotros al Padre en el discurso de la última cena: “Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn. 17, 21). Con el compromiso de los cristianos africanos, es decir, con su voluntad de unidad y su trabajo generoso para atender las necesidades de todos, serán fermento de unión de todos los pueblos. Para lograrlo, es bueno seguir la recomendación del Papa: “Vuestra acción evangelizadora será mucho más eficaz si el Evangelio es realmente vivido por quienes lo han recibido y lo profesan”.  Y de esa manera se convertirán también en signo de esperanza. ¿Esperanza de qué? De que un mundo distinto es posible, un mundo en el que no predominen las trasnacionales explotadoras ni las ideologías opresivas y engañadoras, ni la depredación de las riquezas de la madre Tierra o la violencia irracional. En el que se haga posible el entendimiento entre las religiones monoteístas y las demás. Roguemos al Señor por esta intención con insistencia y confianza.

Fco. Javier Duplá sj.