INTENCIÓN POR LA EVANGELIZACIÓN SEPTIEMBRE 2018

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE CONFIADAS A

LA RED MUNDIAL DE ORACIÓN – SEPTIEMBRE 2018

Por la evangelización : Los jóvenes de África

“Para que los jóvenes del continente africano tengan acceso a la educación y al trabajo en sus propios países”.

“El Santo Concilio Ecuménico considera atentamente la importancia gravísima de la educación en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contemporáneo. En realidad, la verdadera educación de la juventud, e incluso también una constante formación de los adultos, se hace más fácil y más urgente en las circunstancias actuales. Porque los hombres, mucho más conscientes de su propia dignidad y deber, desean participar cada vez más activamente en la vida social y sobre todo en la económica y política; los maravillosos progresos de la técnica y de la investigación científica, los nuevos medios de comunicación social, ofrecen a los hombres, que con frecuencia se ven libres de otras ocupaciones en largos espacios de tiempo, la oportunidad de acercarse con facilidad al patrimonio de la inteligencia y de la cultura del espíritu y de ayudarse mutuamente con una comunicación más estrecha de los grupos y de los mismos pueblos.

En consecuencia, por todas partes se realizan esfuerzos para promover más y más la obra de la educación; se declaran y se afirman en documentos públicos los derechos primarios de los hombres y sobre todo de los niños y de los padres con respecto a la educación. Como aumenta rápidamente el número de los alumnos, se multiplican por doquier y se perfeccionan las escuelas y otros centros de educación. Los métodos de educación y de enseñanza se van perfeccionando con nuevas experiencias. Se hacen esfuerzos por cierto grandes para llevarlas a todos los hombres, aunque muchos niños y jóvenes están privados todavía de la instrucción incluso fundamental, y tantos otros carecen de una educación conveniente, en la que se cultiva a un tiempo la verdad y la caridad”.

 

(Papa Paulo VI)

COMENTARIO  PASTORAL

“La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, decía Nelson Mandela. Tiene razón el gran líder africano y por eso, si se satisface el derecho de los niños, jóvenes y adultos a la educación, se fundamenta una vida humana digna y una sociedad mucho mejor. Ninguna persona normal, ninguna legislación, ningún gobierno lo niegan, pero en la práctica muchos no lo cumplen, especialmente en África. Por indolencia, por abuso, por avaricia de los adultos, muchos niños crecen sin educación formal. “Hay 150 millones de niños esclavos, muchos de ellos en África subsahariana, con trabajos de sol a sol, sufriendo todo tipo de maltratos. Son niños inocentes, que debían estar jugando, riendo, soñando, aprendiendo. Cada año mueren por esta moderna esclavitud 22.000 de ellos. Poca pérdida para las mafias de trata de personas, que ganan 150.000 millones de dólares al año, un negocio ilegal solo superado por el tráfico de drogas y de armas.” (Alfa y Omega, 1018, 23 de marzo 2017)

Alrededor de 89 millones de jóvenes de entre 12 y 24 años no van a la escuela en África al sur del Sahara, por lo cual de adultos no tendrán puestos de trabajo o los tendrán mal pagados. Son casi la mitad de toda la población en edad escolar, lo cual se une a la deserción prevista de más de 40 millones de alumnos en los próximos años, debido a la distancia de los centros escolares, a la falta de alimento, a la baja calidad educativa, al ingreso temprano en el mercado laboral y al matrimonio precoz, especialmente de las niñas. Todo esto les hará enfrentarse a un futuro incierto, debido a la falta de habilidades adecuadas.

En Mali, “para responder a estos desafíos, el Gobierno y el Grupo Banco Mundial trabajaron juntos en el diseño y la puesta en marcha de un programa integral de desarrollo de la fuerza laboral y la iniciativa empresarial con el fin de proporcionar alfabetización, habilidades técnicas y empresariales, complementadas con incentivos para la creación de empleos adicionales, a más de 30.000 jóvenes pobres y vulnerables de zonas urbanas y rurales.”

Es cierto que se ha progresado: “en 1999 había 82 millones de niños en las escuelas africanas, y en 2010 la cifra ascendía a casi 133 millones. Sin embargo, son muchos los retos que restan por cumplir. No sólo para llegar a la universalización de la educación básica, sino para que ésta venga acompañada de procesos de aprendizaje significativos y perdurables, que contribuyan a la emancipación de los educandos, y se realice en las condiciones ambientales idóneas, disponiendo de recursos materiales y servicios a la altura de nuestro tiempo y, muy especialmente, contando con personas capaces, voluntariosas, cualificadas y sensibles a los ritmos, formas y modos de vida.” 

Queda muchísimo por hacer, y el papa Francisco, tan sensible a los problemas de la humanidad, nos pide que roguemos este mes para que se avance en la solución de este problema de la educación en África, que tanto afecta a la vida actual y futura de millones de personas.

Javier Duplá sj.