Camino espiritual del AO

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«Después de esto, el Señor escogió también a otros setenta y dos, y los mandó de dos en dos delante de Él, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir». (Lucas 10,1)

«Pero llegará el momento, y en efecto ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre está buscando gente que lo adore así». (Juan 4,23)

• La actitud interior de disponibilidad apostólica que el AO nos propone vivir ha de ser fruto del amor. Es decir, ha de brotar de una relación personal, íntima y afectiva con Jesucristo crucificado y resucitado donde me descubro amado, y ofrezco mi disponibilidad como respuesta de amor.
• Para ayudarnos a vivir esta disponibilidad a la misión de Cristo, incluso en las cosas pequeñas de cada día, el AO nos propone algunas prácticas espirituales y un itinerario formativo que hemos llamado Un camino del corazón (ver más abajo). Estos nos abren al Espíritu Santo que trabaja por unir nuestra vida y nuestro corazón a la vida y al Corazón de Jesús. Nos invitan a ofrecer al Padre junto con Jesús todo nuestro haber y poseer, con sencillez y radicalidad.
• El AO nos anima a vivir una vida eucarística. En la Eucaristía encontramos a Jesús mismo, fuente y modelo supremo de nuestra disponibilidad apostólica, dando su vida por nosotros. Al celebrar el memorial eucarístico nos unimos de modo privilegiado a Jesús, pues allí se hace eficaz para nosotros el designio del Padre que une su historia a nuestra propia historia, para sanarla. El encuentro con Cristo nos reconcilia, nos libera de ataduras y nos hace capaces de ofrecerle nuestra vida al servicio de su misión.
• Con el AO entramos en una red mundial de millones de personas que oran junto al Papa por los desafíos que él mensualmente nos plantea en sus intenciones de oración. Orar con estas intenciones nos abre a las necesidades más apremiantes de la humanidad y de la Iglesia, llevándonos a comprometer nuestras vidas cada mes a favor de la justicia del Reino, de acuerdo al tema de las intenciones. Nos abrimos a colaborar con todos los que desean más fraternidad y justicia, incluyendo a quienes pertenecen a otras tradiciones religiosas. El AO como servicio de Iglesia confiado por el Papa a la Compañía de Jesús es responsable de difundir sus intenciones y es a la vez una escuela de oración y de intercesión.
• El AO está al servicio de todos en la Iglesia, en forma personal o en forma grupal. El AO se puede implantar al modo de un Movimiento de Iglesia formando grupos propios, si así lo requiere la necesidad cultural y eclesial local. En otras realidades, que serán la mayoría, el AO apoya a personas y a grupos ya existentes, sin formar grupos propios y sin constituir un Movimiento. En todas estas situaciones ofrece a los cristianos una ayuda para vivir cada día en mayor profundidad su vocación bautismal formándolos como apóstoles de Jesucristo crucificado y resucitado.
• Para aquellos que desean ir más allá en su relación con el Señor y vivir en mayor disponibilidad a su querer, en el AO pueden libremente optar por consagrar todas sus vidas al Corazón de Jesús mediante una especial Alianza con él. Mediante esta Alianza con Jesús, la persona acepta la amistad de intimidad que le ofrece Jesús y a su vez le expresa su deseo de estar por completo al servicio de su misión como su apóstol.