POR LA ORACIÓN CON LA PALABRA DE DIOS.
INTENCIONES DE ORACIONES
«Oremos para que la oración con la Palabra de Dios sea alimento en nuestras vidas y fuente de esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más fraterna y misionera.»
“La invitación es a intensificar la oración como diálogo personal con Dios, una invitación que debe conducirnos a reflexionar sobre nuestra fe, sobre nuestro compromiso en el mundo de hoy, en los diversos ámbitos donde estamos llamados a vivir, de modo que pueda ser alimentada una renovada pasión por la Evangelización del hombre moderno.” (Papa Francisco, “Enséñanos a orar”)

Está comenzando el nuevo año y acabamos de celebrar la Navidad. Dios se ha hecho niño para que nosotros no le sintamos lejos, sino muy cerca, dentro de nosotros. ¿Cómo sentirle dentro? Por la fe, la esperanza y las buenas obras que brotan del amor hacia Él. Él nos trae amor, luz y verdad a este mundo que tanto los necesita.
La oración personal nos pone en contacto directo con Dios Nuestro Señor, que nos inspira por medio de su Espíritu todos los dones que necesitamos: perdón por nuestros pecados, amor a nuestros hermanos, deseos inmensos de conocerle y quererle, la paz del mundo tan necesaria, el conocimiento de Dios a tantas personas que lo ignoran… en fin, esta oración personal se ve reforzada y alentada por la Palabra de Dios que se comunica a cada uno de nosotros en la Sagradas Escrituras. Leer todos los días un pasaje del Evangelio es una buena costumbre que muchos tienen y que alumbra su día a día. Dios nos habla por medio de su palabra. Escuchémosle.

La oración comunitaria va en el mismo camino, pero reforzada por los que oran juntos, en familia o en comunidad eclesial. El papa Francisco llama a esta oración “alimento y fuente de nuestra vida”. Y es verdad: para no caer en la tentación, como rezamos en el Padrenuestro, tenemos que orar juntos, en la casa o en la iglesia. Para expandir la fe en ese Dios que nos quiere tanto tenemos que dar ejemplo de oración e invitar a muchos para que aprendan a orar. Entonces se hará realidad esa evangelización misionera, propia de todo cristiano y a la que nos asociamos en la intención del apostolado para este comienzo del año.
Es bueno saber que la Palabra de Dios en la Biblia necesita a veces ser explicada e interpretada para ser comprendida en nuestra cultura. Por eso es bueno formar grupos familiares asesorados por expertos en las Sagradas Escrituras, para que la Palabra de Dios obtenga el mayor fruto personal y eclesial. Si nos animamos a fundar esos grupos, estaremos haciendo un buen servicio al Señor, que desea comunicarse de todas las formas posibles para nuestro bien personal y comunitario.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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