El Papa León XIV pide en Roma que las lágrimas de las víctimas de la guerra “conmuevan” a quienes pueden hacer callar las armas (CLICK LEER MÁS)

El Papa presidió la Misa de la Conmemoración de todos los fieles difuntos en el cementerio del Verano y llamó a la paz ante el dolor de madres, niños y ancianos.

El papa León XIV presidió este lunes 2 de noviembre la Santa Misa por la Conmemoración de todos los fieles difuntos en el cementerio del Verano, en Roma. La celebración reunió a unas 1.500 personas, según cifras del Vaticano, y se realizó en un lugar que el Pontífice describió como “un umbral entre este mundo y el más allá”.

Al iniciar la homilía, León XIV explicó que la comunidad se había reunido “en este lugar de oración y memoria, de afecto y esperanza” para ofrecer la Eucaristía en sufragio por los fieles difuntos, en especial por quienes descansan en ese cementerio y por los seres queridos que cada fiel lleva en el corazón.

La conmemoración se celebra al día siguiente de la Solemnidad de Todos los Santos. El Papa pidió que la vida de santidad y bienaventuranza, que ya gozan tantos hijos e hijas de Dios, envuelva a las almas de quienes descansan en paz.

Un mensaje de esperanza

En su reflexión, el Pontífice se detuvo en las Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo, que definió como un “autorretrato de Jesús” y un camino hacia una vida plena, ahora y en la eternidad. Subrayó que, cuando se proclaman en la liturgia, es el Señor Resucitado quien habla a los fieles.

Entre las ocho Bienaventuranzas, León XIV destacó especialmente una: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. A partir de ella, oró por quienes han perdido recientemente a un ser querido y, de manera particular, por las víctimas de los conflictos armados.

“Que las lágrimas de tantas madres, tantos niños, tantos ancianos conmuevan la conciencia de quienes tienen el poder de silenciar las armas”, pidió el Papa durante la homilía

Fe, memoria y paz

El Santo Padre también recordó el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís y citó la alabanza que el santo añadió al Cántico de las Criaturas al aproximarse su muerte, cuando se refirió a la “hermana muerte corporal”.

León XIV afirmó que la fe en Cristo enseña que el vínculo con los difuntos no se interrumpe, sino que se transforma. Por eso, explicó, la oración de sufragio acompaña a los seres queridos hacia la plena comunión con el Señor, comunión que los fieles anticipan en la Eucaristía.

La celebración cerró con una referencia a la promesa del Apocalipsis: el día en que “ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor”


Santa Misa por los difuntos, 2 de noviembre de 2026 – Papa León XIV

CLICK EN LA IMAGEN PARA DESCARGAR

Visitas: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *