POR EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS.
INTENCIONES DE ORACIONES
ABRIL 2025
«Oremos para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo.»

Hacerse entender por una máquina no es comparable a mantener una conversación con una persona real. En lugar de imitar la inteligencia humana, los sistemas de IA acaban haciendo un trabajo de manipulación de datos que a un humano le resultaría extremadamente tedioso. Somos demasiado inteligentes para perder el tiempo con esas operaciones. Como me dijo una vez Cliff Stoll, un viejo amigo – y experto en informática – que conocí en mis tiempos de estudiante de astronomía: «Los datos no son información, la información no es conocimiento, el conocimiento no es comprensión, la comprensión no es sabiduría». Los ordenadores todavía están en el primer paso: sólo tratan con datos; están muy lejos de la sabiduría. (…) Hoy, el MIT tiene un Departamento de Ciencias Cognitivas y del Cerebro, con una página web en la que se afirma que estas ciencias someten al cerebro a un proceso de ingeniería inversa. Es cierto que han hecho un trabajo extraordinario al trazar el mapa del funcionamiento del cerebro, pero ese mapa no puede recrearse simplemente con un conjunto de chips de silicio. La ciencia cognitiva es un departamento aparte, con un conjunto de tareas diferentes a las de la IA. Y aunque los neurocientíficos y los programadores de IA se comunican entre sí, no es en absoluto seguro que estén haciendo realmente lo mismo. (…)
¿Qué es la inteligencia? Esta es una pregunta para filósofos y, quizás, para teólogos. A este respecto, creo que podemos partir de Tomás de Aquino, que subrayó la importancia del intelecto y del libre albedrío en el ser humano. En otras palabras, se puede pensar en el alma como una entidad capaz de ser consciente tanto de sí misma como de las cosas fuera de sí; y entonces es libre de elegir qué hacer con el conocimiento acumulado, y cómo interactuar con otras entidades. Nótese que esta «alma» no tiene masa, no ocupa espacio. A diferencia del libro del ejemplo anterior, el alma no está sujeta a las leyes de Newton, pero es muy real.
¿Qué nos enseña todo esto? Que lo que el ordenador contiene y muestra carece por completo de sentido sin alguna entidad fuera de él que sea capaz de dar sentido a lo que ve en la pantalla. Y esa entidad debe tener conciencia, intelecto, libre albedrío, alma. Los datos no son información, no son conocimiento, no son sabiduría. Una programación hábil puede permitir a los ordenadores igualar, y a veces superar, a los seres humanos en algunos casos. Pero los propios programadores, como mi amigo ingeniero Jerry, saben muy bien que lo que hacen los ordenadores no tiene nada que ver con la inteligencia.
(Guy Consolmagno sj. Director del Observatorio Vaticano, “Temores y esperanzas frente a la inteligencia artificial”)
COMENTARIO PASTORAL
Hay ciertos peligros con las cosas que se ponen de moda, como ahora ocurre con la Inteligencia Artificial. Hay quien cree que sustituirá al ser humano y gobernará el mundo más allá de lo que le hayan programado. Falso: el cerebro humano está muy por encima de sus propias creaciones, pero la IA puede ser usada para dominar y aprovechar sus ventajas, en perjuicio de quienes se ven sometidos a los que la manejan. Las relaciones humanas no deben de ninguna manera estar sometidas a las máquinas. El alma humana es muy superior y puede relacionarse con los demás de mil formas: expresando amor, cariño, comprensión, enseñanza, consejo… y también confiarse en los que quiere, manifestando duda, ignorancia, deseos muy variados, y anticiparse a las expresiones de los que ama.
Una forma de respetar a los demás es atenderles, mostrarse receptivo, y eso se logra mirándoles a los ojos, no anticipando respuestas, hablar con un tono afectuoso y no agresivo. A los niños y jóvenes tenemos que educarles para que no estén todo el santo día pendientes de los celulares, porque eso les aísla de los familiares y compañeros, los mete en un mundo propio, desinteresado y autista.
En el discurso que el Papa dirigió en julio del año pasado a los líderes del G7, el Pontífice aseguró que la Inteligencia Artificial es fruto del potencial creativo otorgado por Dios y resaltó su influencia en áreas vitales como la medicina, la educación y la política. Precisamente la medicina está asistiendo a grandes avances gracias a esa herramienta. Francisco reconoció a los líderes del G7 que la inteligencia artificial puede facilitar un acceso más equitativo al conocimiento y avanzar significativamente en la investigación científica. Además, puede aliviar a los seres humanos de tareas laborales agotadoras. Al mismo tiempo, advirtió de sus peligros, señalando que «la inteligencia artificial puede ser un instrumento de gran beneficio, pero su uso indebido podría conducir a una mayor inequidad y a la exclusión de los más vulnerables». Y concluyó afirmando: “En un mundo cada vez más complejo, necesitamos una política que pueda liderar y garantizar un uso responsable de la inteligencia artificial, para que esta contribuya a un futuro más justo y esperanzador para todos”.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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