El Papa León XIV presidió con profundo fervor la Conmemoración de los nuevos mártires y testigos de la fe del siglo XXI el 14 de septiembre de 2025, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en la Basílica de San Pablo Extramuros, en presencia de miles de fieles y representantes de diversas Iglesias y comuniones cristianas. Su homilía fue una poderosa reflexión sobre el testimonio inquebrantable de aquellos que, incluso en medio de persecuciones, violencia y opresión, mantienen viva la llama de la fe cristiana con una esperanza desarmada.
El Santo Padre recordó que los mártires no son derrotados, sino que su esperanza permanece llena de inmortalidad, tal como lo expresa el Libro de la Sabiduría. Ellos son testigos de una resistencia pacífica y mansa basada en el poder del Evangelio, que florece en un mundo marcado por el odio, la guerra y la violencia. A través de su sacrificio, los mártires siguen difundiendo el mensaje del amor y la victoria del bien sobre el mal, dando testimonio sin usar nunca las armas de la fuerza o la violencia.

El Papa destacó que los mártires son hermanos y hermanas con la mirada fija en el Crucifijo, pues en la Cruz Jesús mostró el auténtico rostro de Dios: un Dios de infinita compasión que cargó con el odio y la violencia del mundo para compartir la suerte de los humillados y oprimidos. Esta realidad se repite hoy en día en situaciones y contextos hostiles, donde hombres y mujeres, religiosos, religiosas, laicos y sacerdotes, sufren persecución y pagan con su vida la fidelidad al Evangelio, su lucha por la justicia, la libertad religiosa y la solidaridad con los pobres.

El Papa León XIV citó ejemplos concretos de mártires contemporáneos, como la hermana Dorothy Stang, monja estadounidense asesinada en Brasil por defender a los sin tierra de la Amazonia, cuya fuerza evangélica sigue siendo inspiración para todos, así como otros testimonios recogidos a nivel mundial que reflejan la persecución religiosa, la violencia y el compromiso por la dignidad humana.

Este acto de memoria y reconocimiento se convierte en un llamado a la esperanza y a la perseverancia para todos los cristianos en el mundo, reafirmando que el amor es más fuerte que la muerte y que la fe verdadera implica entrega total, incluso hasta dar la vida si es necesario. Con esta homilía, el Papa León XIV invita a la Iglesia y a la sociedad a mantener viva la esperanza y a imitar la fortaleza y humildad de los mártires del siglo XXI.

Visitas: 12

