POR LA COLABORACIÓN ENTRE LAS DISTINTAS RADICIONES RELEGIOSAS.
INTENCIONES DE ORACIONES
«Oremos para que creyentes de distintas tradiciones religiosas trabajemos juntos para defender y promover la paz, la justicia y la fraternidad humana».
“El diálogo interreligioso es la interacción positiva, cooperativa y constructiva entre personas de diferentes tradiciones o creencias religiosas o espirituales, tanto a nivel individual como institucional. Se diferencia del sincretismo en que el diálogo interreligioso no busca una fusión o asimilación de doctrinas distintas sin coherencia sustancial, sino más bien la promoción del entendimiento entre las diferentes religiones para aumentar la aceptación de los demás. A diferencia del ecumenismo, que fomenta la unidad entre los cristianos, el diálogo interreligioso busca el trato recíproco constructivo entre las religiones o movimientos espirituales que no tienen una raíz cristiana en común.”

“La colaboración entre distintas tradiciones religiosas, conocida como diálogo interreligioso o colaboración interreligiosa, implica la interacción positiva y cooperativa entre personas de diferentes creencias para abordar objetivos comunes, fomentar la confianza mutua y promover el respeto y la paz en la sociedad. Se basa en la identificación de valores compartidos, como la justicia social y la compasión, y se manifiesta en iniciativas conjuntas para resolver desafíos sociales, desde la reducción de la pobreza hasta la respuesta a crisis como la COVID-19.”

“Si bien siempre existió diálogo entre hombres de distintas creencias religiosas, el establecimiento de foros de diálogo formal entre los líderes de las religiones que presentan adhesión de fieles en mayor número es un hecho propio del siglo xx. Entre los factores que se estima influyeron en la formulación efectiva de ese diálogo se cuentan la creación del Parlamento Mundial de Religiones (1893), un informe titulado Reconsiderando las misiones (1932) redactado por laicos protestantes norteamericanos, el resurgimiento del budismo, y la migración creciente de fieles no cristianos ni judíos hacia naciones de Occidente. Entre los cristianos protestantes, el diálogo se desarrolló principalmente a través del Consejo Mundial de Iglesias.

Por su parte, los cristianos católicos tuvieron en la declaración del Concilio Vaticano II titulada Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, uno de los hitos más destacados en la propiciación del diálogo interreligioso, que se extendió a través del Secretariado para los no Cristianos, instituido por Pablo VI en 1964, y continuado con el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, creado por Juan Pablo II en 1988 con la constitución apostólica Pastor Bonus. Su sucesor, el papa Benedicto XVI, en ocasión del Encuentro interreligioso de oración por la paz en Asís 2006, explicó que este evento busca la conversión de los corazones a la paz, y no expresar un sincretismo religioso, manifestando también que la religión, no puede ser sino anunciadora de paz, subrayando que a nadie le es lícito el motivo de la diferencia religiosa como pretexto de una actitud belicosa ante otros seres humanos. Por su parte, el papa Francisco, en su primera exhortación apostólica, Evangelii Gaudium, se refirió al Evangelio y a la importancia del diálogo interreligioso.] Asimismo, en otras oportunidades ha recordado en varios encuentros interreligiosos, que las religiones ayudan al mundo a encontrar la paz, no la guerra, por lo que nunca han de ser manipuladas para favorecer conflictos y enfrentamientos, como por ejemplo la firma del documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común”. (Wikipedia)
COMENTARIO PASTORAL
“Las principales religiones del mundo por cifra de creyentes son: el Cristianismo (aproximadamente 2,4 mil millones de seguidores), seguido por el Islam (alrededor de 1,9 mil millones), el Hinduismo (alrededor de 1,2 mil millones), el Budismo (aproximadamente 500 millones) y, en menor medida, el Sijismo y el Judaísmo. Se estima que más del 80% de la población mundial practica alguna religión, siendo también significativa la cantidad de personas sin afiliación religiosa.”

Pero algo muy diferente es estar afiliado nominalmente a una religión y otra vivirla con toda el alma. Parece que en estos tiempos no abundan en Occidente las personas que viven la fe religiosa con todas sus consecuencias, y a veces cambian de religión con facilidad o más bien se convierten en agnósticas. No son agnósticos lo que necesita el mundo de hoy, sino personas muy creyentes que dialogan con creyentes de otras religiones para trabajar por un mundo mejor. En ese diálogo tienen primacía las acciones comunes que promueven la salud, la educación, el trabajo, el civismo, el cuidado de la naturaleza, etc. El concepto de Dios, del ser humano, de la sociedad, que enseñan las religiones va en segundo lugar y está muy influido por la historia de cada religión. Por eso la intención de este mes va a lo práctico: “defender y promover la paz, la justicia y la fraternidad humana”.

Los ciudadanos que viven en países con una mayoría religiosa determinada pueden agruparse en asociaciones que promuevan los valores enunciados en la intención. Y los ciudadanos que viven en países con distintas confesiones religiosas será bueno que entiendan la importancia de esos valores y configuren agrupaciones en las que todos trabajen unidos.

Jesús vino a traer la paz a todos, sin distinción de raza, género, ideología y religión. Roguémosle este mes con frecuencia para que el mundo sea mucho mejor de como lo es actualmente.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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