Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza 12. (CLICK LEER MÁS)

Audiencia General 6 de noviembre de 2024 Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el Espíritu Santo y la oración cristiana. El Espíritu de Dios es, al mismo tiempo, objeto y sujeto de la oración. Es objeto cuando rezamos para recibirlo; lo pedimos, lo invocamos —por ejemplo, la Iglesia lo implora en la Santa Misa, para que descienda y santifique el pan y el vino—. Y es sujeto cuando es Él mismo el que reza en nosotros, ayudándonos en nuestra debilidad, porque —como dice san Pablo— no sabemos orar como conviene.  

De ese modo, el Espíritu Santo se revela en la oración como “Paráclito”, es decir, abogado y defensor, que intercede ante el Padre para que podamos gustar la alegría de su misericordia. Pero, además de interceder por nosotros, el Espíritu Santo nos enseña a interceder por los hermanos. Esta oración de intercesión agrada a Dios, porque es gratuita y desinteresada. Cuando rezamos por los demás y los demás rezan por nosotros, la oración se multiplica.

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