Queridos hermanos y hermanas:
En estas catequesis anteriores vimoscómo el Espíritu Santo obra en la Iglesia a través de la Palabra, a travésde los sacramentos y a través de la oración. En esta ocasión, reflexionemos sobre la Virgen María y el Espíritu Santo, destacando la “piedad mariana” como modelo de santificación.
La Madre de Dios es un instrumento del Espíritu Santo para llevarnos a su Hijo, por eso decimos tradicionalmente: “A Jesús por María”. Su vida es un ejemplo para nosotros, para que sepamos decir “sí” a Dios como ella, con confianza y generosidad. Pensemos, por ejemplo, en sus palabras ante el anuncio del ángel Gabriel: ¿Qué dice la Virgen? “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según lo que has dicho”.
María tiene una relación única con la Santísima Trinidad: es hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo y esposa del Espíritu Santo. Como en el día de Pentecostés, ella acompaña a la Iglesia—María acompaña a la Iglesia— y le muestra el camino hacia su Hijo.

Visitas: 28

