Boletín No. 48 Marzo 2024: Papa Francisco Buen Pastor de la Casa Común (CLICK LEER MÁS)

ÁLVARO LACASTA S.J.

DIRECTOR NACIONAL DE LA RED

MUNDIAL

DE ORACIÓN DEL PAPA. VENEZUELA

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EDITORIAL

Desde el principio de su pontificado hace más 10 años, el Papa Francisco viene recibiendo furiosos ataques de cristianos tradicionalistas. Pero, todo fue en vano. Él sigue su camino en el espíritu de las bienaventuranzas evangélicas de los perseguidos, su modo de ser como Pastor, y el cuidado de la Casa Común.

Cuando da legitimidad a este modo de vivir la fe cristiana, bien expresada por la opción preferencial, no excluyente, por los pobres. Lo que más está escandalizando a los cristianos tradicionalistas es su estilo de ejercer el ministerio de unidad de la Iglesia.

Un ejemplo. Se negó a vivir en un palacio pontificio para vivir en una simple casa de huéspedes, Santa Marta. Allí entra en la fila para servirse y comer junto con todos. No calza los famosos zapatos <<Prada>>, sino sus zapatos viejos y gastados.

Francisco dijo claramente que no iba a presidir la Iglesia con el derecho canónico sino con el amor y la ternura. Un sin número de veces ha repetido que quería una Iglesia pobre y de los pobres.

Existe un problema eclesiástico: los tradicionalistas rechazan a un Papa que viene “del fin del mundo”, que trae al centro de poder del Vaticano otro estilo, más próximo a la gente de Belén que a los palacios de los emperadores. Si Jesús se apareciese al Papa en su paseo por los jardines del Vaticano, seguramente le diría: “Pedro (al sucesor, el Papa) sobre estas piedras palaciegas jamás construiría mi Iglesia”. Esta contradicción es vivida por el Papa Francisco, pues renunció al estilo palaciego e imperial.

Con Iglesias nuevas, con nuevos estilos de vivencia de la fe y en permanente diálogo con el mundo, especialmente con los condenados de la tierra, tiene siempre una palabra que decir sobre las llagas que sangran en el cuerpo crucificado, presente en los empobrecidos y oprimidos y que debe ser bajado de la cruz.

Tal vez lo que más molesta a los cristianos en el pasado es la visión de Iglesia vivida por el Papa. No una Iglesia – castillo, cerrada en sí misma sino en la Iglesia “hospital de campaña” siempre en salida rumbo a las periferias existenciales. Ella acoge a todos sin preguntar su credo o su situación moral. Basta que sea seres humanos en busca de vida y sufridores de las adversidades del mundo globalizado, injusto, cruel y sin piedad. Condena de forma directa el sistema que da centralidad al dinero a costa de vidas humanas y a costa de la naturaleza.

Francisco siempre cercano a los que más necesitan

El Papa Francisco se orienta por aquello que es una de las grandes aportaciones del Jesús histórico, pobre, lleno de ternura con los que sufren, siempre al lado de los despreciados y marginalizados; es preciso trabajar por más justicia y cancelar este sistema de muerte (Fratelli Tutti, 1025).

Como Buen Pastor, vino a enseñar a vivir la confianza total en Dios-Abbá, a vivir el amor incondicional, la solidaridad, la compasión con los caídos en los caminos, el cuidado de la Casa Común.

Predica incansablemente la misericordia ilimitada por la cual Dios salva a sus hijos e hijas, pues Él no puede perder a ninguno de ellos, frutos de su amor, “pues es el apasionado amante de la vida” (Sab 11,26).

“La misericordia será siempre más grande que cualquier pecado y nadie puede poner límites al amor de Dios que perdona”.

Convoca a todos los pastores a ejercer la pastoral de la ternura y del amor incondicional, formulada resumidamente por un líder popular, “el alma no tiene frontera, ninguna vida es extranjera”. Lamenta que los modernos hayamos perdido la capacidad de llorar, de sentir el dolor del otro y, como buen samaritano, de socorrerlo en el abandono.

Sobre el cuidado de la Casa Común, muestra una preocupación permanente por el futuro de la vida de la Madre Tierra, dirigida a toda la humanidad. <<Todo está relacionado con todo, como dice poéticamente en al Laudato Si (n. 92, 86). La categoría, cuidado y corresponsabilidad colectiva llega a expresarla en la Fratelli Tutti: estamos en el mismo barco: o todos nos salvamos o nadie se salva>>.

Nada más y nada menos, los grandes nombres de la ecología mundial afirmaron: con la contribución del Papa Francisco se pone a la cabeza de la discusión ecológica contemporánea.

El Papa caminando solo por la plaza de San Pedro bajo una lluvia fina, en tiempos de la pandemia, quedará como una imagen indeleble y su misión de Pastor y del cuidado de la Casa Común, que se preocupa y reza por el destino de la humanidad. “Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza” (n.244).

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