Boletín No 8 Septiembre – 2020 (CLICK LEER MÁS)

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Editorial

“Escuchadme los que vais tras la justicia, los que buscáis al Señor: mirad la roca donde os tallaron, la cantera de donde os extrajeron”

Isaías 51,1

Tratamos de contribuir a frecuentar el futuro, y, también, de construir y fortalecer las bases de una nueva normalidad que todos anhelamos, lejos de un tibio retorno al pasado, al que miramos de reojo con nostalgia.

En medio de la pandemia, el ciudadano común, de a pie, se encuentra acechado no sólo por el Covid-19, sino por el hambre, la vulnerabilidad, la inseguridad, el escándalo progresivo de los precios, la hiperinflación salvaje, el miedo y el temor al contagio. No faltan los que acuden a Dios y a los santos de su devoción implorando consuelo.

En la oscuridad del túnel, en este número del Boletín, se ofrecen tres lecturas importantes, diferentes perspectivas, para no dejarnos sorprender por un túnel más lejano y oscuro.

orar por los recursos del planeta, para que no sean expoliados, de una u otra forma, y sean repartidos equitativamente. Muchos viven en una escandalosa indigencia y los recursos, usados sin criterio, se van deteriorando. Y añade fuertemente: “¿Harán falta catástrofes en las que mueren miles de personas para que cambie la mentalidad y el afán de lucro de los responsables de estos saqueos?” Intención para que sea orada.

La siguiente reflexión se refiere a la condición humana significada por tres aspectos esenciales: la muerte, la libertad y Dios, en medio de la terrible pandemia que amenaza al mundo actual. Ante esta crisis, la esperanza debe ser lo último que muere”. “No nos dejemos vencer por el miedo ante algo tan humano que el Covid-19 nos viene a recordar nuestra condición mortal”.

Finalmente, la última reflexión enfatiza “la necesidad que tenemos los unos con los otros”. Nosotros que nos creíamos invencibles; el Coronavirus nos sacó de la ilusión de ser dioses sin Dios. Quedamos confundidos y humillados mirando subir las cifras reales de infestados y muertos. Y no sabemos qué hacer… ¿Cobrará sentido la determinación de avanzar, sabiendas de nuestra propia fragilidad? ¿No captaremos mejor la viabilidad de lo que nos parecía imposible: la generosidad, la solidaridad y, más allá de la justicia, la reconciliación y el perdón, el coraje de vivir en medio de la vulnerabilidad?

Si hacemos silencio, si reflexionamos de verdad tendremos la oportunidad de acceder a lo profundo de nosotros mismos, conectarnos y comprender un poco mejor esta situación.

¡Qué bien canta la rapera chilena Anita Tijoux! “Con las ganas y el aliento, con cenizas, con el fuego del presente, con recuerdo, con certeza y con desgarro, con el objetivo claro, con memoria y con la historia… ¿el futuro es ahora?”

Álvaro Lacasta, s.j.

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