El 9 de mayo de 2025, el Papa León XIV presidió su primera Santa Misa pro Ecclesia como nuevo Vicario de Cristo en la Capilla Sixtina del Vaticano, rodeado por los cardenales que habían participado en el cónclave. Este momento solemne marcó el inicio oficial de su ministerio petrino, en una liturgia que congregó a los representantes del Colegio Cardenalicio y fue seguida por fieles de todo el mundo a través de los medios oficiales de la Santa Sede.
La Misa pro Ecclesia, o “Misa por la Iglesia”, es una celebración tradicional tras la elección de un nuevo Papa. En ella, el nuevo Pontífice se une en oración y acción de gracias con los cardenales, pidiendo por la unidad y la misión de la Iglesia universal. La ceremonia tuvo lugar bajo los frescos de Miguel Ángel, en un ambiente de profunda espiritualidad y comunión eclesial.

En su primera homilía como Pontífice, el Papa León XIV comenzó citando el Salmo 98: «Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas», invitando a reconocer las bendiciones que Dios derrama a través del ministerio de Pedro. Reconoció la misión y la cruz que se le ha confiado, expresando gratitud por el apoyo de los cardenales para anunciar el Evangelio.
El núcleo de su reflexión giró en torno a la confesión de Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», señalando que esta verdad constituye el patrimonio que la Iglesia ha custodiado durante dos milenios. Explicó que en Jesús, Dios se ha revelado en todas las etapas de la vida humana para hacerse cercano a nosotros.
El Papa analizó dos actitudes contemporáneas hacia Cristo: la del mundo que lo considera irrelevante o molesto, y la de quienes lo ven solo como un hombre extraordinario pero no divino. Señaló que estos mismos enfoques persisten hoy, creando contextos donde la fe es ridiculizada o donde Jesús es reducido a un simple líder carismático.

Finalmente, comprometiéndose a servir fielmente para que todos puedan conocer y amar al Señor, pidiendo la intercesión de María, Madre de la Iglesia.

Visitas: 7

