Intención de Oración del Papa Enero 2026: Por el desarme y la paz (CLICK LEER MÁS)

POR EL DESARME Y LA PAZ

INTENCIONES DE ORACIONES

«Oremos con fuerza para que las naciones den pasos valientes hacia un desarme efectivo, especialmente el nuclear. Que el miedo a la fuerza sea reemplazado por la audacia del diálogo y que los líderes mundiales comprendan que la verdadera victoria no nace de la violencia, sino de la diplomacia que construye puentes donde otros dejaron abismos».

Oración del papa León XIV:

Por el desarme y la paz

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida,
que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza,
creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra,
para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: “La paz esté con vosotros”,
concédenos el don de tu paz
y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.
Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo,
rogando que las naciones renuncien a las armas
y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia,
para que podamos ser instrumentos de reconciliación.
Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad
no nace del control que alimenta el miedo,
sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones,
para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,
detener la carrera armamentista,
y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad.
Espíritu Santo,
haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana:
en nuestro corazón, nuestras familias,
nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación
y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén.

“Les pido a las comunidades educativas: desarmen las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón. Desarmen las palabras, porque la educación no avanza con la polémica, sino con la mansedumbre que escucha. Levanten la mirada. Como Dios le dijo a Abraham: “Mira al cielo y cuenta las estrellas” (Génesis 15,5): sepan preguntarse a dónde van y por qué. Custodien el corazón: la relación está antes que la opinión, la persona antes que el programa. No desperdicien el tiempo y las oportunidades. Citando una expresión agustiniana: “nuestro presente es una intuición, un tiempo que vivimos y del que debemos aprovechar antes de que se nos escape de las manos” (R. Prevost, Mensaje a la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo con motivo del XVIII aniversario de su fundación, 2016). En conclusión, queridos hermanos y hermanas, hago mía la exhortación del apóstol Pablo: “Deben brillar como estrellas en el mundo, manteniendo en alto la palabra de la vida” (Filipenses 2, 15-16). (Papa León XIV: carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, 11,2).


“Se necesita una educación que involucre la mente, el corazón y las manos; nuevos hábitos, estilos comunitarios, prácticas virtuosas. La paz no es ausencia de conflicto: es fuerza mansa que rechaza la violencia. Una educación para la paz “desarmada y desarmante” enseña a deponer las armas de la palabra agresiva y de la mirada que juzga, para aprender el lenguaje de la misericordia y de la justicia reconciliada, (Papa León XIV: carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, 7,2 y 7,3).

Comentario pastoral

La paz desarmada es una paz que no recurre a las armas para defenderse, que no cree en su poder. El poder de destruir lo tienen sobre todo las armas nucleares, que pueden arrasar la vida sobre la tierra, pero ¿a quién le interesa eso, perder la propia vida para matar a toda la humanidad? La paz desarmada nos enseña a vivir en armonía con el entorno físico y social en el que se desarrollan nuestras vidas, en armonía con los demás, consigo mismo y con Dios. La paz desarmante proviene del interior del ser humano, se irradia desde el centro de nuestro ser, de un corazón grande y amoroso para con todos. “El hombre justo no busca derrotar a toda costa a su enemigo, tampoco destruirlo, busca su conversión; el hombre justo no apela a su propia debilidad, sino a su sentido de justicia y de vergüenza. Una paz desarmante apunta al futuro más que hacia el pasado y no busca la venganza o la recompensa, sino la posibilidad de que quienes antes fueron enemigos puedan vivir hoy y mañana como hermanos que se acepten y comprenden en sus diferencias. Una paz desarmante se inspira en los principios del amor que nos ha dejado San Pablo: “El amor es paciente, es servicial, no es envidioso ni busca aparentar, no es orgulloso ni actúa con bajeza, no busca su interés, no se irrita, sino que deja atrás las ofensas y las perdona, nunca se alegra de la injusticia y siempre se alegra de la verdad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13, 4-7)”. (Diego Antonio Pineda R., profesor de la Universidad La Salle, Bogotá, y de la Universidad de Antioquia, Medellín).

En los tiempos que corremos en Venezuela necesitamos fuertemente esta paz desarmada y esta paz desarmante. Todos estamos implicados en ello y debemos obrar para mostrar que queremos la paz para esta Venezuela, tierra de gracia, es decir, de todos y para todos. Hay que dar ejemplo de que queremos la paz entre todos, promoviendo la reconciliación, permitiendo la libertad de expresión, liberando a los que están en cárceles por motivos políticos. Sólo así se conseguirá que el país prospere con inversiones locales y extranjeras, que den origen a muchos puestos de trabajo creativo y productor de riqueza. Como dice el papa León XIV, debemos constituir todo tipo de instituciones que hagan posible y sostenible la paz: económicas, políticas, militares, sociales, culturales y, sobre todo, educativas.

Podemos convertirnos en un ejemplo extraordinario para muchos países que sufren fuertes desigualdades en su población, que obligan a muchos a emigrar. Tenemos que lograr que la familia viva como Dios quiere: todos unidos, amándose y ayudando a construir una sociedad desarmada y desarmante.

P. Fco. Javier Duplá s.j.

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