POR LA PREVENCIÓN DEL SUCIDIO
INTENCIONES DE ORACIONES
«Oremos para que las personas que están combatiendo con pensamientos suicidas encuentren en su comunidad el apoyo, el cuidado y el amor que necesitan y se abran a la belleza de la vida».
Oremos para que las personas que están combatiendo con pensamientos suicidas encuentren en su comunidad el apoyo, el cuidado y el amor que necesitan y se abran a la belleza de la vida.
El suicidio es un importante problema de salud pública que aún está rodeado de estigma, mitos y tabúes. Cada suicidio es una tragedia que afecta no solo a las personas, sino también a sus familias y comunidades.
Aunque el suicidio es un fenómeno complejo, en gran medida es prevenible. En junio de 2021, la OMS lanzó VIVIR LA VIDA, una guía de implementación con cuatro intervenciones clave para prevenir el suicidio en todo el mundo:
- Limitar el acceso a los medios para el suicidio
- Interactuar con los medios de comunicación para una cobertura responsable del suicidio
- Fomentar habilidades socioemocionales en los adolescentes
- Identificar, evaluar, manejar y dar seguimiento de manera temprana a cualquier persona afectada por pensamientos y conductas suicidas
Aproximadamente 100.760 personas en la Región de las Américas murieron por suicidio en 2021, con una tasa de mortalidad estandarizada por edad de 9,2 muertes por cada 100.000 habitantes.
Norteamérica tuvo la tasa de mortalidad por suicidio más alta en 2021 (13,5 por 100.000 habitantes), mientras que la Región Andina registró la más baja (5,1 por 100.000 habitantes).
Por cada muerte por suicidio, se producen aproximadamente ocho intentos de suicidio. Esta proporción es 4,8 veces mayor entre las mujeres que entre los hombres.
Las tasas de mortalidad por suicidio son notablemente más altas en los hombres, con aproximadamente 3,7 muertes masculinas por cada muerte femenina en 2021.
De 2000 a 2021, la tasa de mortalidad por suicidio aumentó más bruscamente entre las mujeres (23,1%) que entre los hombres (14,4%).
Las personas de 50 años o más representan la mayor proporción de suicidios en la Región.
(Wikipedia)
Comentario pastoral
Esa forma de acabar con la propia vida que es el suicidio, indica un bajísimo concepto de sí mismo, una idea de haber fracasado en todo: familia, trabajo, amistades. La gran depresión mental empuja al suicida a eliminarse. No tiene deseos de comunicarse con nadie, la fe religiosa no le ayuda a superar esa situación, tampoco le ayuda la familia, o porque no la tiene o por haber huido de ella. El suicida siente que ha fracasado en todo.
Lo descrito hasta aquí se aplica sobre todo a las personas mayores. Pero ¿cómo es posible que haya suicidas entre gente muy joven, adolescentes o incluso niños? Aquí hay elementos nuevos en esta época, como la adicción al celular, que le presenta mundos irreales en los que todo es maravilloso. Muchos adolescentes, que se pasan horas y horas en ese mundo irreal, piensan y sienten que su mundo real es aburrido, contrario a lo que disfruta por la pantalla. Y si además les ofrecen droga que les gusta y les separa de los demás, pues ya tenemos un cuadro que prepara para rechazar lo real y desear lo irreal con todas sus fuerzas. Y cuando esto no lo pueden conseguir, pues se va abonando el terreno para un rechazo que puede llevar al suicidio.
Apoyo, cuidado y amor es lo que necesitan estos adolescentes. ¿Cómo es su familia? ¿Hay alguno que haya advertido la deriva de ese muchacho o muchacha y le habla, le abraza, le muestra amor, comprensión y apoyo? Y si va a un centro educativo ¿cómo es allá la atención a los chicos y chicas adolescentes? ¿Están en contacto con los padres de los alumnos? ¿Hay atención preferente a los que parecen más desatendidos?
En fin, la intención de este mes no puede ser más actual. Pidamos con fuerza al Señor que nos abra también los ojos a los mayores para estar cerca de los posibles suicidas y así salvarles de lo peor de sí mismos y abrirles a un mundo bello que desconocen, que Dios ha hecho para ellos y para todos.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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