POR UNA MISION COMPARTIDA
INTENCIONES DE ORACIONES
OCTUBRE 2024
«Oremos para que la Iglesia siga apoyando por todos los medios un estilo de vida sinodal, bajo el signo de la corresponsabilidad, promoviendo la participación, la comunión y la misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos.»
[…] El título del Congreso habla de la “llamada” a “caminar juntos”, situando el tema en el contexto más amplio de la sinodalidad. El camino que Dios está indicando a la Iglesia es precisamente el de vivir de manera más intensa y concreta la comunión, y caminar juntos. La invita a superar los modos de obrar autónomos o como las vías paralelas del tren, que nunca se encuentran: el clero separado de los laicos, los consagrados separados del clero y de los fieles, la fe intelectual de algunas élites separada de la fe popular, la Curia romana separada de las Iglesias particulares, los obispos separados de los sacerdotes, los jóvenes separados de los ancianos, los matrimonios y las familias poco implicadas en la vida de las comunidades, los movimientos carismáticos separados de las parroquias, por citar sólo algunos. Esta es la tentación más grave en este momento. Todavía queda mucho camino por recorrer para que la Iglesia viva como un cuerpo, como verdadero Pueblo, unido por la única fe en Cristo Salvador, animado por el mismo Espíritu santificador y orientado a la misma misión de anunciar el amor misericordioso de Dios Padre.

Este último aspecto es decisivo: un Pueblo unido en la misión. Y esta es la intuición que siempre debemos custodiar: la Iglesia es el santo Pueblo fiel de Dios, según lo que afirma Lumen Gentium en los nn. 8 y 12; no populismo ni elitismo, es el santo Pueblo fiel de Dios. Esto no se aprende teóricamente, se entiende viviéndolo. Después se explica, como se puede, pero si no se vive no se sabrá explicar. Un Pueblo unido en la misión. La sinodalidad encuentra su origen y su fin último en la misión, nace de la misión y está orientada a la misión. Pensemos en los orígenes, cuando Jesús envió a los apóstoles y ellos volvieron muy contentos, porque los demonios “huían de ellos”; fue la misión la que dio ese sentido eclesial. De hecho, compartir la misión acerca a los pastores y a los laicos, les da un propósito común, manifiesta la complementariedad de los diversos carismas y, por eso, suscita en todos el deseo de caminar juntos. Lo vemos en Jesús mismo, que desde el comienzo se rodeó de un grupo de discípulos, hombres y mujeres, y vivió con ellos su ministerio público. Pero nunca solo. Y cuando envió a los Doce a anunciar el Reino de Dios, los mandó “de dos en dos”. Lo mismo vemos en san Pablo, que siempre evangelizó junto a otros colaboradores, también laicos y parejas de esposos; nunca solo. Y así fue en los momentos de gran renovación e impulso misionero en la historia de la Iglesia. Pastores y fieles laicos juntos. No individuos aislados, sino un Pueblo que evangeliza, el santo Pueblo fiel de Dios. […]
PAPA FRANCISCO.
COMENTARIO PASTORAL
La historia de la Iglesia ha cambiado mucho con el Concilio Vaticano II y con esta novedad tan bonita de la solidaridad. El papa Francisco describe muy bien la vida de la Iglesia tradicional: todos separados, unos indicando lo que hay que hacer y otros obedeciendo; la jerarquía de la Iglesia siempre intocable y los fieles siempre obedientes. La sinodalidad pone a todos a caminar juntos, lo cual significa mucho: señalar el camino, apoyar al que enseña, sea religioso o laico, corregir al que se equivoca con mucho amor… todo esto no se hacía antes, porque la vivencia de ser cristiano era diferente. Y sin embargo eso es lo que significa la palabra Comunión, común unión, mirarse a los ojos, rezar juntos, actuar juntamente con otros cristianos.

Estamos iniciando el camino de la solidaridad. Hemos de examinarnos cada uno a ver si entendemos lo que significa y si estamos dispuestos a apoyar este nuevo camino. Como dice el papa Francisco, Jesús ya lo inició con sus apóstoles y discípulos y con las mujeres que le seguían, que fueron las primeras en entenderlo. Hasta los niños y los jóvenes pueden aportar formas de caminar juntos, porque ellos son creativos y no están sujetos a conductas y visiones tradicionales. Los catequistas pueden preguntarles: ¿tú qué harías en este o aquel momento?, ¿cómo crees que actuaría Jesús? Y aquí entran una serie de temas difíciles y controvertidos que el mismo papa se ha atrevido a enfrentar, y que los menores responden con total sinceridad.

Caminar juntos por la vida de fe es hermoso y fortificador. Creo que la Iglesia ha ganado mucho con los últimos Papas, que han sabido iniciar este camino de la sinodalidad, especialmente nuestro papa Francisco. Roguemos por él para que el Espíritu Santo le siga iluminando.
P. Fco. Javier Duplá s.j.

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