POR LA FORMACIÓN PARA EL DISCERNIMIENTO
INTENCIONES DE ORACIONES
JULIO 2025
«OREMOS PARA QUE APRENDAMOS CADA VEZ MÁS A DISCERNIR, SABER ELEGIR CAMINOS DE VIDA Y RECHAZAR TODO LO QUE NOS ALEJE DE CRISTO Y DEL EVANGELIO».
“Discernir, que significa distinguir, identificar o percibir con claridad, y saber elegir, que implica tomar una decisión basada en una reflexión y análisis cuidadoso, son dos conceptos estrechamente relacionados. El discernimiento es un proceso que te ayuda a elegir mejor, considerando las diferentes opciones y sus consecuencias. Saber elegir es el resultado de ese proceso de discernimiento, donde se ha identificado la mejor opción para una situación dada.” (Wikipedia)

El discernimiento implica una reflexión profunda, ayuda a distinguir lo bueno de lo malo, se basa en la conciencia y la razón. Elegir, como resultado del discernimiento, se basa en la claridad y certeza, y genera paz y confianza.
En la última catequesis antes de la Navidad de 2022, el Papa Francisco explicó tres elementos más que son importantes en el discernimiento: conocer la Biblia, vivir una relación afectiva con Jesús y acoger al Espíritu Santo.
“Queridos hermanos y hermanas: Siempre, cada día, lo queramos o no, realizamos actos de discernimiento, en lo que comemos, leemos, en el trabajo, en las relaciones, en todo. La vida nos pone siempre frente a elecciones, y si no las realizamos de forma consciente, al final es la vida la que elige por nosotros, llevándonos donde no quisiéramos.
Algunas ayudas que pueden facilitar este ejercicio del discernimiento. Una primera ayuda indispensable es la confrontación con la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia. Estas nos ayudan a leer lo que se mueve en el corazón, aprendiendo a reconocer la voz de Dios y a distinguirla entre otras voces, que parecen imponerse a nuestra atención, pero que al final nos dejan confundidos.

Para el creyente, la Palabra de Dios no es simplemente un texto que hay que leer, la Palabra de Dios es una presencia viva, es una obra del Espíritu Santo que conforta, instruye, da luz, fuerza, descanso y gusto por vivir. Leer la Biblia, leer un fragmento, uno o dos fragmentos de la Biblia, son como pequeños telegramas de Dios que te llegan enseguida al corazón.
Esta relación afectiva con la Biblia, con la Escritura, con el Evangelio, lleva a vivir una relación afectiva con el Señor Jesús: ¡no tener miedo de esto! El corazón habla al corazón, y esta es otra ayuda indispensable y no descontada.
Muchas veces podemos tener una idea distorsionada de Dios, considerándolo como un juez hosco, un juez severo, preparado para vernos fallar. Jesús, al contrario, nos revela un Dios lleno de compasión y de ternura, dispuesto a sacrificarse a sí mismo para salir a nuestro encuentro, precisamente como el padre de la parábola del hijo pródigo (cfr. Lc 15,11-32).

Y esto nos recuerda otra gran ayuda, el don del Espíritu Santo, que está presente en nosotros, y que nos instruye, hace viva la Palabra de Dios que leemos, sugiere significados nuevos, abre puertas que parecían cerradas, indica sendas de vida allí donde parecía que hubiera solo oscuridad y confusión.
El discernimiento tiene el objetivo de reconocer la salvación que el Señor ha obrado en mi vida, me recuerda que nunca estoy solo y que, si estoy luchando, es porque lo que está en juego es importante. El Espíritu siempre está con nosotros. “Oh, Padre, he hecho algo malo, tengo que ir a confesarme, no puedo hacer nada…”. Pero, ¿has hecho una cosa mala? Habla con el Espíritu que está contigo y dile: “Ayúdame, he hecho esto que está muy mal”. Pero no cancelar el diálogo con el Espíritu Santo. “Padre, estoy en pecado mortal”: no importa, habla con Él así te ayuda a recibir el perdón. No dejar nunca este diálogo con el Espíritu Santo. Y con estas ayudas, que el Señor nos da, no debemos temer. ¡Adelante, ánimo y con alegría!
(Resumen de la catequesis del Papa Francisco, 21 de diciembre de 2022)
COMENTARIO PASTORAL
La intención del Apostolado de la Oración de este mes nos anima a que pidamos por saber elegir caminos de vida, no solo para el que pide, sino también por todos sus seres queridos. Vivimos en una sociedad en donde se hace mucha propaganda de los caminos de muerte, sobre todo para los jóvenes: drogas, enrolarse en grupos de robo o de prostitución, de abuso en nombre de los cuerpos de seguridad, etc. Son muchas las familias deshechas que han visto a sus hijos perderse en esos caminos de muerte.
Los que tenemos fe en Dios, que nos quiere tanto que murió por nosotros, tenemos que pedirle insistentemente que rechacemos todo lo que nos aleja de Cristo y del Evangelio, y así demos buen ejemplo de vida a tantos que nos rodean y nos contemplan. Cada ser humano es modelo de vida, querámoslo o no, de vida buena, pero también muchos de vida mala.

Llevar el Evangelio en el bolsillo es una señal bonita, pero más bonito aún es llevar a Jesús en el corazón. ¿Cómo podemos hacerlo? Dedicando todos los días un rato a la oración, yendo a misa y comulgando, mostrando a la familia cercana mucho cariño expresado en abrazos, alegría, perdón por las cosas pequeñas que no nos gustan en ellos. Rezar el rosario en familia, leer un pasaje de la Biblia y comentarlo brevemente son costumbres hermosas que algunas familias tienen. Celebrar los santos (no solo los cumpleaños) es una costumbre que nos acerca a modelos de vida sanos y santos, que se pueden reproducir en todas las épocas.
Estos son ejemplos de un discernimiento para la vida. Pidamos al Señor este mes que sean muchas las familias que adopten esos signos de un discernimiento como el que Señor nos enseña, nos inspira por el Espíritu y nos premiará en la vida eterna.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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