Intención de Oración Universal Septiembre -2020 (CLICK LEER MÁS)

Intención de oración universal: Respeto de los recursos del planeta.

Recemos para que los recursos del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.

“En la doctrina social de la Iglesia se habla de destino universal de los bienes. ¿Qué significa? Escuchemos lo que dice el Catecismo: «Al comienzo Dios confió la tierra y sus recursos a la administración común de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos, los dominara mediante su trabajo y se beneficiara de sus frutos. Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano» (n. 2402).

Y también: «El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio» (n. 2403). La Providencia, sin embargo, no dispuso un mundo «en serie», existen diferencias, condiciones diversas, culturas diversas, así se puede vivir atendiéndose los unos a otros. El mundo es rico en recursos para asegurar a todos los bienes primarios. Y, sin embargo, muchos viven en una escandalosa indigencia y los recursos, usados sin criterio, se van deteriorando.

Pero el mundo es uno solo. La humanidad es una sola. La riqueza del mundo, hoy, está en las manos de la minoría, de pocos, y la pobreza, es más, la miseria y el sufrimiento, en las de tantos, de la mayoría. Si en la tierra existe el hambre, no es porque falta la comida. Es más, por las exigencias del mercado se llega a veces a destruirla, se tira. Lo que hace falta es un empresariado libre y de grandes horizontes, que asegure una adecuada producción, y una perspectiva solidaria, que asegure una justa distribución.

Dice también el Catecismo: «El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que puedan aprovechar no sólo a él, sino también a los demás» (n. 2404). Cada riqueza, para ser buena, tiene que tener una dimensión social.

AUDIENCIA GENERAL

FRANCISCO

7 de noviembre de 2018

COMENTARIO

La selva amazónica, que es el principal pulmón del planeta, está seriamente amenazada por la deforestación. El gobierno brasileño quiere impulsar la transformación de miles de hectáreas de bosque en industrias de aprovechamiento de la madera. Algo parecido ocurre en las selvas africanas, sin leyes que obliguen a la reforestación de los bosques destruidos. Si el proceso continúa, en unos pocos años el clima de esas regiones y de todo el planeta habrá contribuido al aumento general de temperatura, con el derretimiento de los polos y el aumento de los niveles del mar. Muchas ciudades actuales desaparecerán y sus habitantes tendrán que establecerse en zonas más elevadas… ¿Son predicciones pesimistas? No, son predicciones estrictamente científicas. ¿Pueden revertirse esas tendencias? Es muy difícil, pero no imposible. Depende de la concientización de todos nosotros, especialmente de los gobernantes. Buscar el bien común es su deber, pero lo han olvidado; en la mayoría de los países los gobernantes buscan hacer dinero y mantenerse en el poder, sin que les importen los pobres. Es muy triste, pero es así.

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En otro orden de cosas el consumo de carbón y el petróleo va disminuyendo a nivel global. Hay países, como Alemania, que para el año 2030 habrá abandonado la explotación del carbón para producir energía y habrá transformado los vehículos terrestres para que usen electricidad en lugar de gasolina. Esto va en beneficio de la Tierra y de todos nosotros. Los países árabes y Venezuela, que han vivido largos años de la explotación del petróleo, deberán diversificar su producción e incrementar fuertemente la explotación agrícola. El saqueo de los recursos minerales en el arco minero contribuye a la destrucción del ecosistema guayanés. ¿Harán falta catástrofes en las que mueran miles de personas, para que cambie la mentalidad y el afán de lucro de los responsables de estos saqueos?

La vida por un gramo de oro

La vida por un gramo de oro

Dios quiera que no lleguemos a eso, pero hay que educar a las generaciones futuras en un fuerte sentido del buen uso de los recursos naturales. Y hay que incluir ese cambio de mentalidad cortoplacista en nuestra oración cotidiana. Los gobernantes actuales, políticos, sociales y económicos, tienen que pensar en las generaciones futuras, en sus hijos y nietos. ¿Qué herencia quieren dejarles para que puedan vivir sin amenazas de destrucción global? Pidamos por ellos, por los responsables actuales, para que favorezcan leyes y conductas que no destruyan el regalo de Dios que es vivir en este planeta, sino que lo conserven y acrecienten en beneficio de los que hoy día no pueden acceder a ese regalo divino.

P. Fco. Javier Duplá sj.

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