Intención del Papa Francisco Mayo 2024: Por la formación de religiosas, religiosos y seminaristasIntención del Papa (CLICK LEER MÁS)

POR LA FORMACIÓN DE RELIGIOSAS, RELIGIOSOS Y SEMINARISTAS

INTENCIONES DE ORACIONES

MAYO 2024

“Oremos juntos “para que las religiosas, los religiosos y los seminaristas crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria”

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA VERITATIS GAUDIUM

Francisco 27 de diciembre de 2017

[…] Como tuve ocasión de destacar: «Buscar superar este divorcio entre teología y pastoral, entre fe y vida, ha sido precisamente uno de los principales aportes del Concilio Vaticano II. Me animo a decir que ha revolucionado en cierta medida el estatuto de la teología, la manera de hacer y del pensar creyente». (…) Ha llegado el momento en el que los estudios eclesiásticos reciban esa renovación sabia y valiente que se requiere para una transformación misionera de una Iglesia «en salida» desde ese rico patrimonio de profundización y orientación, que ha sido confrontado y enriquecido —por así decir— «sobre el terreno» del esfuerzo perseverante de la mediación cultural y social del Evangelio, que ha sido realizada a su vez por el Pueblo de Dios en los distintos continentes y en diálogo con las diversas culturas.

Foto: www.alfayomega.es

En efecto, la tarea urgente en nuestro tiempo consiste en que todo el Pueblo de Dios se prepare a emprender «con espíritu» una nueva etapa de la evangelización. Esto requiere «un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma». Y, dentro de ese proceso, la renovación adecuada del sistema de los estudios eclesiásticos está llamada a jugar un papel estratégico. De hecho, estos estudios no deben sólo ofrecer lugares e itinerarios para la formación cualificada de los presbíteros, de las personas consagradas y de laicos comprometidos, sino que constituyen una especie de laboratorio cultural providencial, en el que la Iglesia se ejercita en la interpretación de la performance de la realidad que brota del acontecimiento de Jesucristo y que se alimenta de los dones de Sabiduría y de Ciencia, con los que el Espíritu Santo enriquece en diversas formas a todo el Pueblo de Dios: desde el sensus fidei fidelium hasta el magisterio de los Pastores, desde el carisma de los profetas hasta el de los doctores y teólogos.

Y esto tiene un valor indispensable para una Iglesia «en salida», puesto que hoy no vivimos sólo una época de cambios sino un verdadero cambio de época, que está marcado por una «crisis antropológica» y «socioambiental» de ámbito global, en la que encontramos cada día más «síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación, que se manifiestan tanto en catástrofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras». Se trata, en definitiva, de «cambiar el modelo de desarrollo global» y «redefinir el progreso»: «El problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos». Esta enorme e impostergable tarea requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún —me atrevo a decir— hacia «una valiente revolución cultural». En este empeño, la red mundial de las Universidades y Facultades eclesiásticas está llamada a llevar la aportación decisiva de la levadura, de la sal y de la luz del Evangelio de Jesucristo y de la Tradición viva de la Iglesia, que está siempre abierta a nuevos escenarios y a nuevas propuestas.

PAPA FRANCISCO.

COMENTARIO PASTORAL

La formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria de sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, catequistas y laicos comprometidos es fundamental para el futuro de la Iglesia. Una formación humana que les lleve a comprender y querer lo que significa ser hombre o mujer en los tiempos actuales, y por tanto a conocerse mejor a sí mismos y agradecer los dones que el Señor les ha regalado. Una formación pastoral que les ayude a predicar el evangelio a los niños, a los jóvenes, a los adultos, a los que desconocen el evangelio, a los indiferentes y a los que pasan por momentos dolorosos en sus vidas. Una formación espiritual que les haga conocer las diversas y maravillosas formas en que Dios se comunica con todos, y en corresponder a ese regalo. Una formación comunitaria que les capacite para entender y vivir lo que significa llamar a Dios Padre de todos, que les haga sentir el apoyo inmenso que reciben y a su vez pueden dar a todos los que viven cerca o lejos, que les impulse a construir comunidad.

Foto:www.www.eldebate.com

Como dice el papa Francisco, el divorcio entre teología y pastoral, entre fe y vida fue rechazado por el Vaticano II, que animó a que los estudios teológicos no separen, sino que acerquen al Dios cercano, amoroso, que se ha revelado a los sencillos de corazón y no a los sabios sofisticados. Vivimos un cambio de época, en el que la Iglesia juega un papel más modesto en los países de cultura occidental y por eso tiene que ser una “Iglesia en salida”, lo cual quiere decir que no se apoltrone en el trono, en la cátedra, en la presidencia, sino que salga a los caminos para socorrer a los asaltados, a los ciegos y tullidos, a los paralíticos, tal como lo hizo Jesús. La crisis antropológica y socioambiental que marca el Papa como propia de esta época, ha de encontrar hombres y mujeres de Iglesia que la enfrenten con ayuda del Espíritu que ilustra los corazones. Nos asociamos en este mes a esa legión de apóstoles con nuestras oraciones y nuestra actitud de Iglesia en salida.

P. Fco. Javier Duplá sj.

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