Intención Mayo 2021: El mundo de las finanzas (CLICK LEER MÁS)

“Recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular el campo de las finanzas para proteger a los ciudadanos de su peligro”.

109. […] La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. No es una cuestión de teorías económicas, que quizás nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalación en el desarrollo fáctico de la economía. Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos, cuando no parece preocuparles una justa dimensión de la producción, una mejor distribución de la riqueza, un cuidado responsable del ambiente o los derechos de las generaciones futuras.

Con sus comportamientos expresan que el objetivo de maximizar los beneficios es suficiente. Pero el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social. Mientras tanto, tenemos un «superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora», y no se elaboran con suficiente celeridad instituciones económicas y cauces sociales que permitan a los más pobres acceder de manera regular a los recursos básicos. No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico.

La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real. Eso lleva muchas veces a una sobreproducción de algunas mercancías, con un impacto ambiental innecesario, que al mismo tiempo perjudica a muchas economías regionales. La burbuja financiera también suele ser una burbuja productiva. En definitiva, lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen adecuadamente, que las pequeñas y medianas empresas se desarrollen y creen empleo.

Papa Francisco.

COMENTARIO PASTORAL

La encíclica Laudato Si´ del Papa Francisco ha suscitado controversias e incluso rechazos en el mundo capitalista, porque pone el dedo en la llaga, es decir, critica la economía como la actividad humana más importante que rige las relaciones internacionales. Ganar dinero a costa de lo que sea: la pobreza de grandes sectores, la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales. Se afirma que la ciencia y la tecnología corregirán los abusos, como va a ocurrir dentro de pocos años con el uso de la gasolina para el transporte, que será sustituida por energía renovable de tipo eléctrico. Pero no hay que esperar a esas correcciones si sigue manteniéndose la adoración a la diosa economía y se sigue considerando la riqueza como la máxima expresión del talento humano.

¿Hay que esperar a que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resuelvan con el crecimiento del mercado? Nadie se atrevería a defender tal postura ante madres que ven pasar tanta hambre a sus pequeños, a familias enteras a las que no alcanzan dos y tres sueldos para no pasar mucha necesidad. Los fines de la actividad económica tienen que orientarse ante todo a satisfacer las necesidades básicas de todos y no a llenar el bolsillo con millones de dólares de algunos abusadores. Dice muy bien el Papa que “hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana.” Ante todo de la vida humana, pero también de la vida animal y vegetal de la Tierra, que también está amenazada por un consumismo exagerado y una acumulación innecesaria.

Son palabras sabias que tenemos que aprender todos y organizar nuestras vidas para que se cumplan. Especial responsabilidad tienen los que rigen la política y las finanzas. Este mes vamos a pedirle al Señor una y otra vez que dentro de 20, 50, 100 años no culpen las generaciones jóvenes a los actuales gobernantes de la política y la economía de haber acabado con la vida sobre la Tierra.

P. Fco. Javier Duplá sj.

Red-Mundial-Venezuela-VE
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