En un hecho sin precedentes, el Papa León XIV recibió este lunes en el Vaticano a Chris Olah, cofundador multimillonario de Anthropic, una de las compañías líderes en inteligencia artificial (IA) a nivel mundial. El encuentro se realizó durante la presentación de Magnifica Humanitas (Humanidad Magnífica), la primera encíclica del pontífice estadounidense, donde ambos abordaron los profundos desafíos éticos y sociales derivados del avance de esta tecnología, según informó Forbes.
Olah, responsable del área de investigación en Anthropic —empresa creadora del chatbot Claude y considerada una de las startups más valiosas del sector tecnológico— lanzó una advertencia contundente ante una audiencia internacional: “Las pérdidas masivas de empleos por la inteligencia artificial son una posibilidad real”. Además, subrayó que respaldar a los trabajadores desplazados será “un imperativo moral de proporciones históricas”.
La IA en el centro del debate moral

La encíclica Magnifica Humanitas, un documento de 235 páginas, aborda el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la privacidad, la dignidad humana e incluso la guerra. En el texto, el Papa advierte sobre el peligro de delegar “decisiones letales” en sistemas automatizados y cuestiona la creciente concentración de datos y poder en manos de un reducido grupo de empresas privadas, alertando sobre los riesgos que esto supone para niños y poblaciones vulnerables.
En un gesto poco habitual, el Papa León XIV decidió presentar personalmente el documento ante la prensa, rompiendo con la tradición vaticana que suele delegar esta tarea en cardenales. Además, invitó a Olah a compartir el escenario, una señal clara de su intención de involucrar directamente a los protagonistas del desarrollo tecnológico en el debate ético.
No obstante, fuentes del Vaticano aclararon que la presencia del ejecutivo no debe interpretarse como un respaldo a Anthropic. “No es ni un apoyo ni una canonización”, señalaron.
Un llamado a la supervisión externa

Durante su intervención, Olah defendió la necesidad de establecer mecanismos de supervisión independientes. “Todos los principales laboratorios de IA, incluido el nuestro, operan bajo presiones comerciales, geopolíticas y personales que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto”, afirmó.
También expresó su preocupación por la creciente desigualdad global que podría intensificarse con la IA. Según explicó, el desarrollo de esta tecnología está concentrado en “un puñado de naciones ricas”, sin mecanismos claros que garanticen que sus beneficios lleguen a los países más pobres. En ese contexto, pidió a la Iglesia aplicar su “imaginación moral” a las complejas preguntas sobre el impacto de la tecnología en el florecimiento humano.
“No son robots fríos y calculadores”

Olah compartió además hallazgos del campo de la interpretabilidad, disciplina que busca comprender cómo funcionan internamente los sistemas de inteligencia artificial. Según explicó, algunas investigaciones muestran que estos modelos pueden reflejar patrones que evocan emociones humanas como alegría o miedo.
“No son los robots fríos y calculadores que nos prometieron. Están hechos de nosotros, de nuestras palabras”, afirmó, subrayando la complejidad de herramientas como Claude o ChatGPT, que no solo replican lenguaje humano, sino que parecen emular aspectos más profundos del pensamiento.
Tensiones con Silicon Valley

El evento también evidenció las tensiones entre el Vaticano y las grandes tecnológicas. De acuerdo con Politico y Business Insider, representantes de Meta, Google y Amazon se reunieron previamente con el Papa en un intento por influir en el contenido de la encíclica, sin éxito.
Mientras tanto, Anthropic enfrenta una disputa con la administración Trump por negarse a permitir el uso irrestricto de sus sistemas en aplicaciones militares. En febrero, el Pentágono calificó a la compañía como un “riesgo de cadena de suministro para la seguridad nacional”, y posteriormente se prohibió a agencias federales utilizar su tecnología.
Un hito en el debate global sobre la IA

El encuentro entre el Papa León XIV y Chris Olah marca un punto de inflexión en la discusión global sobre la inteligencia artificial. Más allá de los avances técnicos, el debate se centra ahora en las implicaciones morales, sociales y políticas de una tecnología que ya está transformando el mundo.
Como señaló Olah, la IA no es solo una cuestión de innovación, sino un desafío ético que requiere una reflexión colectiva y decisiones responsables para garantizar que su desarrollo esté al servicio de la humanidad.

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