Audiencias Generales Catequesis Vicios y Virtudes: 1. Custodiar el Corazón 2. El Combate Espiritual 3. La Gula 4. La Lujuria (CLICK LEER MÁS)

PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 27 de diciembre de 2023

Catequesis. Vicios y virtudes. 1. Introducción: custodiar el corazón.

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy Comenzamos un nuevo ciclo de catequesis, dedicado al tema de los vicios y las virtudes.

Como punto de partida nos situamos en el libro del Génesis, donde se presenta, de diversa manera, la dinámica del mal y de la tentación.

En el relato de Adán y Eva, por ejemplo, vemos cómo Dios quiere preservar a la humanidad de la presunción de omnipotencia, de querer ser como dioses.

En cambio, ellos sucumben a la tentación, no reconocen sus propios límites, la soberbia entra en sus corazones y rompen la armonía con Dios, y el mal es el mismo castigo.

Con estos relatos, la Biblia nos enseña que no hay que detenerse a dialogar con el diablo ―con el diablo nunca se dialoga, nunca―, a veces podemos pensar que lo podemos vencer.

El demonio actúa muchas veces bajo apariencia de bien.

Por eso, en nuestra vida cristiana es fundamental discernir si nuestros pensamientos y deseos provienen de Dios o, por el contrario, del adversario.

Para ello es necesario que permanezcamos siempre vigilantes y, sobre todo, custodiando el corazón.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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Idioma Español

PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 3 de enero de 2024
Resumen leído en español por el Santo Padre

Catequesis. Vicios y virtudes. 2. El combate espiritual.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta segunda catequesis sobre las virtudes y los vicios, meditamos sobre el combate espiritual.

Toda nuestra vida es una lucha, marcada por los contrastes y las tentaciones, que son necesarias para avanzar en el camino de la virtud, pues nos pone de frente a la realidad de nuestra pequeñez.

Quien considera que ya ha conseguido cierto grado de perfección, que no necesita de conversión, que no necesita confesarse, o que no vale la pena el esfuerzo, vive en la luna, vive en la obscuridad y no distingue el bien del mal.

Por el contrario, debemos pedir a Jesús que nos dé la capacidad y la fuerza de confrontarnos con nuestra debilidad, la valentía de abandonarnos a su misericordia y la sensatez de no bajar la guardia en este esfuerzo.

El enemigo está al acecho y hay que estar alerta para no dejarse engañar.

Pidamos al Señor luz para mantenernos en el camino del bien y su gracia para perseverar en él, sin temer los desafíos y las pruebas.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 10 de enero de 2024

Catequesis. Vicios y virtudes. 3. La gula.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En nuestro itinerario catequético sobre los vicios y las virtudes, hoy nos detenemos en el vicio de la gula.

¿Qué nos dice el Evangelio al respecto? Fijémonos en Jesús.

Su primer milagro, en las bodas de Caná, revela su simpatía por las alegrías humanas: se preocupa de que la fiesta termine bien y regala a los novios una gran cantidad de buen vino buenísimo.

A lo largo de su ministerio, Jesús aparece como un profeta muy distinto del Bautista: si Juan es recordado por su ascetismo -comía lo que encontraba en el desierto-, Jesús es, en cambio, el Mesías que vemos a menudo en la mesa.

Su comportamiento suscita escándalo a algunos, porque no sólo es benévolo con los pecadores, sino que incluso come con ellos; y este gesto demostraba su voluntad de comulgar con personas a las que todos rechazaban.

Pero también hay algo más. Aunque la actitud de Jesús ante los preceptos judíos nos revele su plena sumisión a la Ley, se muestra comprensivo con sus discípulos:

cuando son sorprendidos in fraganti porque tienen hambre y recogen unas espigas y él los justifica, recordando que el rey David y sus compañeros, pasando necesidad, también habían transgredido un precepto (Mc 2,23-26).

Y Jesús afirma un nuevo principio: los invitados a la boda no pueden ayunar cuando el novio está con ellos. Jesús quiere que estemos alegres en su compañía; él es como el esposo de la Iglesia, pero también quiere que compartamos sus sufrimientos, que son también los sufrimientos de los pequeños y de los pobres. Jesús es universal.

Otro aspecto importante. Jesús hace caer la distinción entre alimentos puros e impuros, que era distinción hecha de la ley hebraica.

Y Jesús, sobre esto, dice claramente que aquello que hace la bondad, o una maldad, digámoslo así, de un alimento, no es el alimento en sí, sino la relación que nosotros tenemos.

Y nosotros lo vemos. Cuando una persona tiene una relación desordenada con la comida, mira cómo come. Come con prisa, queriendo saciarse pero nunca se sacia. No tiene una buena relación con la comida. Es esclavo de la comida.

Jesús valora la comida, el comer, también en la sociedad, donde se manifiestan muchos desequilibrios y muchas patologías.

Se come demasiado, o demasiado poco. A menudo se come en soledad.

Se extienden los trastornos alimentarios: anorexia, bulimia, obesidad… Y la medicina y la psicología intentan atajar la mala relación con la comida. Una mala relación con la comida provoca todas estas enfermedades, todas.

Se trata de enfermedades, a menudo muy dolorosas, relacionadas sobre todo con tormentos de la psique y del alma, hay una relación entre el desequilibrio psíquico y la forma de comer.

Como enseñó Jesús, lo malo no son los alimentos en sí, sino la relación que tenemos con ellos.

La comida es la manifestación de algo interior: la predisposición al equilibrio o a la desmesura; la capacidad de dar gracias o la arrogante pretensión de autonomía; la empatía de quien sabe compartir la comida con los necesitados, o el egoísmo de quien lo acumula todo para sí mismo.

Esta es una pregunta muy importante:

Dime cómo comes, y te diré qué alma posees. En el modo de comer se revela nuestro interior, nuestras costumbres y nuestras actitudes psíquicas.

Los antiguos Padres llamaban al vicio de la gula con el nombre de “gastrimargia”, término que puede traducirse como “locura del vientre”.

La gula es una locura del vientre.

Aquí está este proverbio, que nosotros debemos comer para vivir y no vivir para comer, esa locura del vientre.

Es un vicio que se injerta en una de nuestras necesidades vitales, como la alimentación. Estemos atentos.

Si lo leemos desde un punto de vista social, la gula es quizá el vicio más peligroso que está acabando con el planeta.

Porque el pecado de quien cede ante un trozo de pastel, después de todo, no causa gran daño, pero la voracidad con la que nos hemos desatado, desde hace unos siglos, hacia los bienes del planeta, está comprometiendo el futuro de todos.

Nos hemos abalanzado, sobre todo, para hacernos dueños de todo, cuando todo había sido consignado a nuestra custodia, no a nuestro consumo.

Este es entonces el gran pecado, la furia del vientre: hemos abjurado del nombre de hombres, para asumir otro, “consumidores”.

Hoy se habla así en la vida social: consumidores.

Ni siquiera nos dimos cuenta de que alguien había empezado a llamarnos así.

Estábamos hechos para ser hombres y mujeres “eucarísticos”, capaces de dar gracias, discretos en el uso de la tierra, y en cambio el peligro es de transformarse en depredadores, y ahora nos estamos dando cuenta de que esta forma de “gula” nos ha hecho mucho daño al mundo.

Pidamos al Señor que nos ayude en el camino de la sobriedad, que todas las formas de gula no se apoderen de nuestra forma de vida.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 17 de enero de 2024

Catequesis. Vicios y virtudes – 4. La lujuria

El Papa Francisco abordó el tema de la lujuria como el segundo vicio después de la gula, describiéndolo como una “voracidad” hacia otra persona, especialmente en el ámbito de la sexualidad. Aclaró que el cristianismo no condena el instinto sexual, citando el Cantar de los Cantares como un ejemplo de la expresión positiva del amor. Sin embargo, advirtió sobre los peligros de la lujuria, que puede devastar las relaciones humanas y conducir a un uso malsano de la sexualidad.

La catequesis también exploró la experiencia del enamoramiento, destacando su pureza y generosidad cuando no está contaminada por la lujuria. El Papa Francisco señaló que el enamoramiento puede ser ingenuo y tiende a idealizar al ser amado, pero es una de las experiencias más sorprendentes de la existencia.

Finalmente, el Papa enfatizó la importancia de luchar contra la lujuria para preservar la belleza del amor entre el hombre y la mujer, tal como fue concebido por Dios. La victoria sobre la lujuria es vista como un esfuerzo de toda la vida, pero esencial para mantener la dignidad de las relaciones humanas.

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