Audiencia General Catequesis Vicios y Virtudes 5. La Avaricia 6. La Ira 7. La Tristeza 8. La Acedia (CLICK LEER MÁS)

PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 24 de enero de 2024

Catequesis. Vicios y virtudes. 5.  La avaricia.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre el vicio de la avaricia.

Es el vicio que provoca un apetito compulsivo por el dinero.

Corrompe la voluntad del hombre inclinándolo a poner su corazón en los bienes materiales.

La presencia de este vicio en cada uno de nosotros no depende de la cantidad de riquezas o del valor de los objetos que deseamos, depende más bien de cómo nos disponemos interiormente para relacionarnos con ellos.

Los santos monjes del desierto proponían un remedio eficaz para escapar de las garras de la avaricia; este remedio consiste en meditar sobre la propia muerte y darse cuenta de que la relación con las posesiones personales es sólo una apariencia, es una ilusión, porque nada de este mundo nos pertenece.

También nos hará bien considerar que en esta tierra somos extranjeros, somos peregrinos.

No dejemos, pues, que las riquezas nos posean, antes bien aprendamos de Cristo que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (2 Cor 8,9).

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 31 de enero de 2024

Catequesis. Vicios y virtudes. 6. La ira

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta catequesis meditamos sobre la ira. Es un vicio “visible” en cuanto trasforma nuestro semblante y pone todo nuestro cuerpo en agitación.

Una característica crucial es su capacidad de alargarse.

La ira desarrolla en nosotros la percepción negativa del otro, englobando toda su persona y no sólo lo que, con razón o sin razón, consideramos ofensivo.

Además, no se aquieta con el tiempo y la distancia, sino que se autoalimenta creciendo en nuestro ánimo a base de pensamientos tortuosos.

La Escritura nos da dos recetas contra esto:

la primera, que no lleguemos a la noche sin haber buscado la reconciliación, con el fin de cortar de raíz esta espiral demoniaca;

la segunda, llevar a la oración el compromiso de perdonar a los demás como Dios lo hace con nosotros.

Las pasiones son hasta cierto punto inconscientes: suceden, son experiencias de la vida. No somos responsables de la ira en su surgimiento, pero sí siempre en su desarrollo. Y a veces es bueno que la ira se desahogue de la manera adecuada.

Si una persona no se enfadase nunca, si no se indignase ante la injusticia, si no sintiera algo que le estremece las entrañas ante la opresión de un débil, entonces significaría que esa persona no es humana, y mucho menos cristiana.

Nos corresponde a nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, encontrar la justa medida de las pasiones, educarlas bien para que se dirijan hacia el bien, y no hacia el mal.

Pidamos al Señor ser conscientes de nuestra debilidad frente a la ira, de modo que cuando surja podamos encauzarla positivamente, para que esta no nos domine, sino que la transformemos en un santo celo por el bien.

Que Dios los bendiga.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 7 de febrero de 2024

Catequesis. Vicios y virtudes. 7. La tristeza.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre el vicio de la tristeza.

Se trata de ese estado de ánimo que todos llegamos a experimentar en algún momento de nuestra vida.

Se presenta como un sentimiento de abatimiento y de aflicción constantes, y está ligado a una experiencia de “pérdida” de algo o de alguien.

Podemos distinguir dos tipos de tristeza: por un lado, está la tristeza que lleva a la salvación si se vive según la fe, porque nos impulsa a mirar nuestro interior, nos inspira el dolor y la amargura de haber pecado, colocándonos así en el camino del arrepentimiento y en la esperanza de recuperar la amistad con Dios.

Pero, por otro lado, tenemos otra tristeza, aquella tristeza que, si nos descuidamos, puede convertirse en una enfermedad del alma; como un gusano que corroe y destruye el corazón.

Hermanos y hermanas, debemos tener cuidado con esta tristeza y pensar que Jesús nos trae la alegría de la resurrección.

Nos hará bien pues combatir esta segunda tristeza —esta enfermedad— con la fe en la resurrección de Cristo, que nos colma de esperanza, de gozo y de paz.

Por muy llena que esté la vida de contradicciones, de deseos incumplidos, de sueños no realizados, de amistades perdidas, gracias a la resurrección de Jesús podemos creer que todo se salvará. Jesús ha resucitado no sólo para sí mismo, sino también para nosotros, a fin de rescatar todas las felicidades que no se han realizado en nuestras vidas.

La fe expulsa el miedo, y la resurrección de Cristo quita la tristeza como la piedra del sepulcro.

Cada día del cristiano es un ejercicio de resurrección.

Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI

Miércoles, 27 de diciembre de 2023

Catequesis. Vicios y virtudes. 8. La acedia.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Dedicamos nuestra catequesis de hoy a un vicio poco conocido, pero muy importante, la acedia.

En la lista de vicios capitales, este término se sustituye más comúnmente por el de pereza, porque la pereza es uno de los efectos de la acedia.

La acedia es una tentación muy peligrosa, que nos lleva a ver todo gris, monótono, aburrido.

Puede inducirnos a abandonar el buen camino que habíamos emprendido, y llevarnos incluso a perder el sentido de la propia existencia.

Para combatir este vicio, los maestros de espiritualidad nos ofrecen diversos remedios.

Quisiera subrayar uno muy importante, que es la paciencia de la fe.

Cuando una persona se encuentra bajo el yugo de la acedia, es necesario que persevere en la presencia de Dios, acogiendo las situaciones difíciles tal como se presentan “aquí y ahora”.

En esos momentos oscuros —que incluso los santos han experimentado— es preciso ser pacientes, aceptando nuestra pobreza y confiando siempre en Jesús, que nunca nos abandona.

Los invito durante este tiempo a acompañar a Jesús en el desierto con la oración, el ayuno y la limosna, dando testimonio de la fe con alegría y humildad.

Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

Resumen: www.fatimazoporlapaz.org

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