BOLETÍN No. 4 FEBRERO-2020 (CLICK LEER MÁS)

“CUIDADO DE LA CASA COMÚN” LA TIERRA

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en la cual la humanidad debe elegir su futuro”

EDITORIAL

El 15 de diciembre se clausuró La Cumbre sobre la Urgencia Climática en Madrid. A pesar de que la Cumbre fue extendida 42 horas no hubo acuerdos sustanciales. “El tiempo de actuar” tan reclamado en la COP 25 no llegó. Fragmentada la Comunidad Internacional se quedó muy lejos de mostrar la resolución que le exigen la ciencia y la sociedad civil, al lograr un acuerdo de mínimos frente a la urgencia climática. No es de extrañar, una vez más, la hipocresía y convenienciase conómicas estuvieron a la orden del día y de la cumbre. Laciencia es categórica, pero es ignorancia.

Estamos destruyendo sistemáticamente desde hace algunos siglos la Tierra, que reacciona a través del calentamiento global.

Numerosos indicios nos muestran que nos dirigimos hacia una tragedia ecológica y humanitaria. Vivimos tiempos dramáticos para toda la humanidad. Se anuncian amenazas globales que golpearán la Tierra y pondrán en peligro la existencia misma de la especie humana.

Aquí me gustaría recordar algunas palabras esenciales de la Carta de la Tierra, uno de los documentos más bellos y profundos del comienzo del siglo XXI, promovido por la Sociedad Civil a nivel internacional y recogido por la Unesco en 2008. Nos muestra los valores y principios que nos permiten superar la crisis actual:“Estamos en un momento crítico de la historia de laTierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro… La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida”.

Creo que más allá de estas sombrías predicciones, estoy convencido de que la esperanza superará el miedo y que la vida es más fuerte que la muerte. Los sufrimientos actuales no son momentos anteriores a la muerte sino los signos de un nuevo nacimiento. De estos signos deriva una consecuencia: el escenario actual puede no ser una catástrofe inevitable sino una crisis purificadora capaz de proyectarnos hacia adelante, en un nivel superior, lleno de promesas. “Ojalá nos dejemos sorprender”.

Álvaro Lacasta, s.j.
Director Nacional de la
Red Mundial de Oración del Papa

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