Boletín No. 10 Noviembre – 2020 (CLICK LEER MÁS)

“La preocupación por el desarrollo humano integral, de hecho, concierne a la humanidad y todo lo que es humano concierne a la Iglesia,según los principios del Evangelio”

Papa Francisco

EDITORIAL

DESCONCIERTO

Quiero subrayar el Desconcierto que se advierte en la mayor
parte del mundo con referencia a la pandemia del Covid-19. El Coronavirus ya ha superado los 38 millones de casos en todo el mundo, y hay más de 1.097.000 con fallecidos. Después de siete meses del comienzo de la pandemia, en el resumen de las 24 horas, uno se queda desconcertado por la evolución de los casos, positivos y muertos.

La pandemia sigue propagándose rápidamente, comparada con otras pandemias, en Europa y EE.UU. La prestigiosa revista científica The Lancet critica respuestas al Covid-19.Observa debilidad al sistema sanitario y complejidades regionales y autonómicas.Países que fueron más afectados por las primeras décadas del Covid-19 están golpeados fuertemente de nuevo por la pandemia y, aunque las razones no se pueden comprender del todo, este virus ha magnificado las debilidades del sistema sanitario; planificación a destiempo en unidad de criterios sustanciales; falta de coordinación entre los poderes civil, político y sanitario. Así mismo, la falta de los equipos pertinentes para médicos, enfermeras, auxiliares, personal administrativo. La ausencia de respiradores en cuidados intensivos. Estos son algunos de los déficit por los cuales murieron miles y miles de personas.

Por estos desconciertos surgen tormentas no predecibles. A los rebrotes frecuentes, y a veces muy graves, hay que añadir los elevados niveles de movilidad de la población; el escaso asesoramiento científico a tiempo; las desigualdades sanitarias, principalmente en el tercer mundo, y otras no menos importantes en la observancia fiel y permanente de las normas para evitar los contagios. No se puede obviar el mal uso de la libertad en detrimento del bien común. El no limitar las invitaciones en nuestro edificio y fuera de él. No olvidemos que la trasmisión local del virus está diseminada por todo el país, especialmente reportados en el hogar y familia.

Somos muy sinceros objetivamente, pero no lo somos tanto subjetivamente. Por la arbitrariedad subjetiva estamos pagando en la sociedad los platos rotos.

¿Cómo pasar del Desconcierto al Concierto? Hace falta aceptar el caos interno que vivimos, tanto a nivel Institucional como Personal. Si falla esta convicción será muy difícil enfrentar y superar el Desconcierto. El reciente recrudecimiento de la tragedia humana en varios países y el lento proceso de reactivación de la actividad en los países vecinos del continente están generando, lo que podríamos calificar como una segunda ola de la estampida humana que padece gran parte de nuestro mundo. No poca gente está cansada y obstinada de tanto “Ensayo y Error”. Se pregunta: en este caos interno, ¿Acaso los muertos de la segunda ola no son tan importantes como los de la primera ola? ¡Cuánta decepción!

Ante los peligros de una catástrofe mayor no podemos callar. Unidos no sólo podemos resistir sino luchar democráticamente es el deber de la hora presente.

Como bien lo señaló recientemente el Papa Francisco “hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común”. En este caos interior y exterior, no se toma en cuenta

la dignidad de las personas, sobre todo de los más vulnerables; añade el Papa: “El desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines,o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos. En ambos casos se advierte la dificultad ” para pensar un mundo abierto que tenga lugar para todos, que incorpore a los más débiles y que respete las diversas culturas”.

La prioridad es el bien común, y no los intereses personales o de los grupos.

Estamos destinados a promover una sociedad y un mundo donde prive “la fraternidad y la amistad social”.

Pueden ayudarnos dos cosas: 1º Frenar en seco y discernir el “¡Desorden de nuestras Operaciones!”

Las aportaciones de los artículos “Sin Amor nada somos”;Amor a la verdad: debemos hablar de Dios y de su doctrina con claridad y firmeza, sin miedos”; “¿Nos ayudará la pandemia a despertar?”, sin duda pueden motivarnos y sensibilizarnos para un compromiso.

En 2º lugar, quisiera recordar un pensamiento estelar de la espiritualidad ignaciana a este respecto: “Haced todo en la vida como si todo dependiera de Ustedes y después esperarlo todo de Dios como si todo dependiera de Él”.

Y como lo concreto es lo real, procuremos fomentar la amistad social con una voluntad sostenible para procurar
un mundo mejor. Hay motivos para la esperanza. Un horizonte donde los líderes políticos unidos a los civiles y sanitarios abran un horizonte feliz para el bien común.

Y, a cuidarse de los charlatanes de feria que abrazan la pseudociencia, negocio, en una “peligrosa moda” que atenta contra la salud pública, procurando evitar segundos confinamientos.

En estos últimos años me ayuda y mucho meditar las palabras de Pablo a los romanos: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman”(Rom 8,28). Más que victoriosos.

Álvaro Lacasta, s.j.

Boletin-noviembre2020

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