Boletín No. 25 Marzo 2022 (CLICK LEER MÁS)

EDITORIAL

«El tiempo se agota: esta ocasión no debe desperdiciarse, para que no tengamos que enfrentarnos al juicio de Dios, por
nuestra incapacidad de ser fieles administradores del mundo que nos ha confiado.»

Papa Francisco.

Como dirían nuestros aborígenes: la madre tierra requiere ser tratada con amor y respeto; en consecuencia, los gobiernos, las empresas, los negocios, la competitividad, pero también el consumo individual deben avanzar en la aceptación del cambio de paradigma, por una vida ecológicamente respetuosa del sistema en su conjunto.

Decía Lord Byron que el arte, la gloria y la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella.

Aquellos hombres y mujeres que respetan y aman la naturaleza saben respetarse y amarse a sí mismos y a los demás.

Foto: www.th.bing.com

La naturaleza tiene la virtud de crear vida, y es generosa con quien la cuida y la ama pero no admite derroches. Sólo hace préstamos y exige le devolvamos lo que nos da.

En la naturaleza todo es bello. Séneca decía que todas las artes son imitación de la naturaleza. Pero los hombres jamás podremos inventar nada que iguale su belleza.

Somos libres para crear y fomentar el egoísmo y el individualismo como nos parezca, pero que nadie se llame a engaño; si no respetamos las normas sencillas y universales que hasta los animales, siguen su instinto, pagaremos caras las consecuencias. Es triste que la madre naturaleza no cese de hablarnos, de enseñarnos, de darnos ejemplos, y los hombres maleducados y caprichosos, no la escuchamos. Olvidamos que es la más completa enciclopedia. Nuestros actos tienen consecuencias. Lo que hacemos nos hace.

Foto: www.definicionde.hugex.net

El indio Sioux Toro Sentado que vivía en pleno contacto con la naturaleza, afirmaba que la sabiduría reside en cada objeto, y que no hay biblioteca mejor que la propia naturaleza: “Ama la tierra. No la has recibido de tus padres en préstamo de tus hijos, sus futuros dueños”. Toro Sentado que jamás pisó un colegio ni fue a las aulas de otra universidad que las de la naturaleza, se adelantó a su época al valorar las consecuencias que pagábamos por no respetar, amar y cuidar a esa madre sabia de la que todo lo hemos recibido: “Cuando el último árbol sea cortado, el último río contaminado y el último pájaro atrapado, sólo entonces el hombre entenderá que la codicia no proporciona alimentos”.

Investigadores, profesores, sabios, poetas todos encontrarán siempre nuevas cosas que aprender si caminan con amor, respeto, administración y humildad al lado de la Casa Común, océano de sabiduría.

 Y por no pararle a todo ello, el drama actual es dramático, pero cuando observamos la creciente participación de la juventud en la gran mayoría de los países, luchando por las transformaciones en múltiples ámbitos, incluyendo la ecología, encontramos razones para tener esperanzas.

Foto: www.juliosalinasr.blogspot.com/

Sin diferencias de ningún tipo, resulta fundamental formarnos en valores de convicción y respeto mutuo, tanto de la dignidad humana como de la aceptación.

Especialmente en estos momentos de crisis, de crisis sanitaria, de crisis social, de crisis ambiental, conviene reflexionar sobre nuestro estilo de vida. Sobre la forma de alimentarnos, de consumir, de desplazarnos, o el uso que hacemos del agua, de la energía, de los plásticos y de tantos bienes materiales que son a menudo para la Tierra. Y nos invita a cambiar hacia estilos de vida más sencillos y sostenibles para garantizar un verdadero cuidado de la Casa Común.

Foto:www.acompasando.org

En medio de todo hay motivos para el optimismo moderado y la esperanza. El informe del grupo de Expertos sobre el cambio climático refleja unos esfuerzos extraordinarios realizados en circunstancias excepcionales.

El presidente del Grupo de Trabajo Hoesung Lee dijo: “Las innovaciones y los avances en climatología reflejados en el informe constituyen una aportación inestimable para las negociaciones y la toma de decisiones sobre el clima”.

Y la Copresidente del Grupo añadió: “Este informe es constatación de la realidad. Ahora tenemos una visión mucho más clara del clima pasado, presente  y futuro, lo que es fundamental para entender hacia donde nos dirigimos, que se puede hacer y cómo podemos prepararnos”.

Entre muchos investigadores, sabios, pobres y marginados, todavía hay humanidad, solidaridad, ayuda mutua  y preocupación por el bien común, como se ha demostrado en el tiempo de la pandemia.

Como nunca antes en la historia el destino de nuestras vidas depende de las decisiones que tengamos que tomar juntos. Estamos en una encrucijada.

Álvaro Lacasta s.j.

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