Boletín No. 44 Noviembre 2023: Buscando Consuelo (CLICK LEER MÁS)

ÁLVARO LACASTA S.J

DIRECTOR NACIONAL DE LA RED

MUNDIAL

DE ORACIÓN DEL PAPA. VENEZUELA.

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EDITORIAL

En el libro <<En busca de consuelo>>, el Ignatieff político abraza sus facetas de historiador y filósofo y desvela, con tierna luz, la forma en que grandes figuras del pasado encontraron consuelo – es decir, recuperaron la esperanza – tras afrontar sus baches más personales.

Foto: www.facebook.com/construyendoesperanzaperu

Consolar. Viene del latín consolor, “encontrar alivios juntos”. Consolar es lo que hacemos, o intentamos, cuando compartimos el sufrimiento de los demás o pretendemos aliviar el nuestro. Lo que buscamos es el modo de continuar, de seguir adelante, de recuperar la fe en que la vida merece la pena. El dolor –casi siempre- es una soledad abismal que no se puede compartir. En ese abismo no cabe la esperanza.

En el siglo XXI, el escepticismo predomina en los corazones y mente de muchas personas que conozco, aunque no en todas.

Y así nos encontramos hoy, herederos tanto de unas tradiciones de consuelo como siglos de rebelión contra ellas. ¿En qué consuelos podemos seguir creyendo? En la actualidad, el premio de consolación es el que nadie quiere ganar. Las culturas que persiguen el éxito no prestan mucha atención al fracaso, la pérdida o la muerte. La consolación es para los perdedores. Sin embargo, algo se pierde al considerar el sufrimiento como una enfermedad que tiene cura. Montzigne y Hume, pusieron en duda que nuestro sufrimiento tuviera algún significado especial. Ellos también manifestaron su firme convicción de que la fe religiosa no había reparado en la fuente de consuelo más importante de todas que el sentido de la vida no se encuentra en la promesa de un paraíso ni en el dominio de los apetitos, sino en el vivir plenamente cada día. El consuelo no es otra cosa que aferrarse al amor por la vida tal y como es, aquí y ahora.

Foto: www.cope.es

Contemplarnos a la luz de la historia supone restablecer nuestra conexión con los consuelos de nuestros antepasados y descubrir nuestros vínculos con su experiencia.

Hoy en día, el reto al que debe hacer frente la consolación, para seguir viviendo con esperanza, es algo que resulta asombroso.

Para acabar, lo más difícil es que la pérdida y la derrota nos obligan a enfrentarnos a nuestras propias limitaciones. Es aquí donde el consuelo puede ser más difícil de alcanzar. Ante nuestros fracasos, sentimos la tentación de refugiarnos en el autoengaño. Pero el autoengaño no ofrece un consuelo auténtico, de modo que debemos intentar, como decía Václav Havel, <<vivir en la verdad>>.

Leer más:<<…La esperanza de una vida más amable>> Michael Ignatieff.

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