Boletín No- 54-55 Septiembre – Octubre 2024: Una mujer ¿Presidenta? (CLICK LEER MÁS)

ÁLVARO LACASTA S.J.

DIRECTOR NACIONAL DE LA RED

MUNDIAL

DE ORACIÓN DEL PAPA. VENEZUELA

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EDITORIAL

Los USA, independientes desde 1776, han tenido 44 presidentes, todos hombres y ninguna mujer. Como ya han señalado otros, muchos ven al presidente exclusivamente como el jefe de las Fuerzas Armadas, el que puede usar el teléfono rojo y apretar el botón para desencadenar una guerra nuclear. Pocos lo consideran el promotor del bien común, que es dejado a la propia sociedad, de tendencia privatista, pero con un sentido comunitario muy fuerte.

Desde el triunfo del patriarcado en el neolítico, surgido hace diez mil años, con la formación de pueblos y de la agricultura, las mujeres han sido relegadas siempre al ámbito de lo privado. Y eso aun cuando se sabe, que antes, hace veinte mil años, existió el matriarcado, formando sociedades igualitarias, integradas con la naturaleza y profundamente espirituales.

Aun así, la lucha a favor de la igualdad de género dista mucho de estar plenamente asegurada. Sólo en 1920 las mujeres conquistaron en Estados Unidos el derecho al voto. En Brasil en 1932, siendo hoy el 52% del electorado. En las 500 mayores empresas norteamericanas sólo tres mujeres ocupan la función de presidente (CEO). En las demás empresas sólo el 11,8%. En Brasil es un poco más: el 17% de ellas son presidentes de empresas.

Incluso dentro de las limitaciones impuestas por el patriarcado dominante en el mundo, muchas mujeres han llegado a ser jefes de Estado: en Alemania, en Inglaterra, en Brasil, en Argentina, en India, en Liberia, en Bangladesh, en Túnez, en Etiopía, en Tanzania, en  Canadá, en Chile, en Costa Rica, en Honduras, en Panamá, en Corea del Sur, en Filipinas, en Indonesia, en Israel, en Nepal, en  Eslovaquia, en Estonia, en Finlandia, en Grecia, en Hungría, en  Irlanda, en Portugal, en Nueva Zelanda y en otros países.

En este contexto, cabe citar una frase del Fondo de las Naciones Unidas para la Población en 2001: “La raza humana viene saqueando la Tierra de forma insostenible y dar a las mujeres mayor poder de decisión sobre su futuro puede salvar al planeta de la destrucción”. No se habla de simple participación sino de decisión.

Con su capacidad de decisión se refuerza significativamente la gestación de un nuevo paradigma: el de la reciprocidad, el de la mutualidad entre el hombre y la mujer. Surge el andrógeno: el ser humano nuevo, el hombre rescatando su dimensión de ánima, con la ayuda de las mujeres, es decir, la capacidad de ternura, de entrega sin reservas, de sensibilidad cordial, junto con su dimensión de animus. La mujer desarrollando su animus, es decir, su capacidad de iniciativa, de creatividad, de inteligencia operativa, de dirección junto con su ánima se vuelve una fuerza histórica significativa.

El hecho probable de que una mujer, Kamala Harris, se convierta en la presidenta del país más poderoso del mundo, representaría un paso decisivo hacia un nuevo paradigma de cooperación entre los sexos, incluyendo también a la naturaleza, de la cual ambos son parte. Es lo que se espera para el futuro, en el caso de que este todavía pueda existir.

Leonardo Boff.

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