El Papa León XIV, en su primera homilía del Domingo de Ramos el 29 de marzo de 2026 en la Plaza de San Pedro, presentó a Jesús como «Rey de la paz» que rechaza la violencia y abraza el sufrimiento humano, clamando desde la cruz: «¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!». Invitó a contemplar la pasión de Cristo como rechazo a la guerra, recordando profecías como la de Zacarías y pasajes de Isaías, y vinculó las llagas de Jesús con las heridas de los crucificados actuales, víctimas de conflictos, pobreza y soledad.

Al inicio de la Semana Santa, el Pontífice pidió oraciones especiales por los cristianos del Medio Oriente, que sufren las consecuencias de un «conflicto atroz» y no pueden vivir plenamente los ritos litúrgicos, así como por los migrantes muertos en el mar, especialmente los fallecidos recientemente frente a Creta, y por marineros víctimas de la guerra. Encomendó estas intenciones a María, citando al obispo Tonino Bello, para que cesen las injusticias y se sequen las lágrimas de las víctimas.

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