POR LA EVANGELIZACIÓN EN LA CIUDAD
INTENCIÓN DE ORACION
«Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad.»
COMENTARIO PASTORAL
Después de los dos terribles terremotos del 24 de junio pasado, que han costado miles de víctimas, se ha acentuado la sensación de impotencia y soledad en muchos hogares. Han desaparecido familias enteras y otras han perdido varios miembros fundamentales como los padres. Los grupos de rescatistas venezolanos, y los que han venido de varios países, han hecho y siguen haciendo un trabajo maravilloso para rescatar personas bajo los escombros y dar cobijo y alimentación a quienes lo han perdido todo. Es una nueva forma de anunciar el evangelio, como nos pide la intención de este mes. Jesús nos dice que amar al prójimo es tan importante como amar a Dios, porque cada prójimo es hijo de Dios y necesita ayuda en momentos de catástrofe como la que ha vivido Venezuela.

Ese sentimiento tan fuerte de compasión que lleva a los rescatistas a darse a sí mismos hasta el agotamiento es una señal clara de la presencia de Dios para tanta gente que sufre. Jesucristo en su pasión tuvo muy poca gente cercana y compasiva: la Verónica, su madre la Virgen, Juan su discípulo y el buen ladrón. Después de la resurrección constituyó la Iglesia con sus apóstoles y discípulos y les otorgó poderes nuevos para evangelizar a judíos y gentiles. Así puede ocurrir ahora en esta Venezuela tan necesitada de amor, de compasión, de ayuda, de fraternidad. No sabemos si los rescatistas son religiosos, en el sentido de que cumplen los mandamientos, van a misa los domingos, etc., pero su trabajo abnegado es religión en acción, es evangelización sin palabras, es presencia de Jesucristo muerto y resucitado, es construcción de comunidad.

Vamos a rogar mucho estos días para que, en la medida de nuestras posibilidades, ayudemos con la oración y las donaciones para que los muchos damnificados sientan que formamos una sola Iglesia llena del Espíritu Santo.
P. Fco. Javier Duplá sj.

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