Intención de Oración del Papa: Diciembre 2023 (CLICK LEER MÁS)

Por las personas con discapacidad

INTENCIONES DE ORACIONES

CONFIADAS A LA RED MUNDIAL DE

ORACIÓN

DICIEMBRE 2023

Por las personas con discapacidad – El Video del Papa 12 – Diciembre 2023

Oremos para que las personas con discapacidad estén en el centro de la atención de la sociedad, y que las instituciones promuevan programas de inclusión que potencien su participación activa.

MENSAJE PARA EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Francisco, 3 de diciembre de 2020

1. La amenaza de la cultura del descarte

 En primer lugar, la «lluvia», los «ríos» y los «vientos» que amenazan la casa pueden ser identificados con la cultura del descarte, difundida en nuestro tiempo (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium [EG], 53). Para dicha cultura, «partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites. En el fondo no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 18). Esa cultura afecta principalmente a los sectores más frágiles, entre los que se encuentran las personas con discapacidad. En los últimos cincuenta años se han dado pasos importantes, tanto en el ámbito de las instituciones civiles como de las realidades eclesiales. La conciencia de la dignidad de cada persona ha aumentado, lo que ha llevado a tomar decisiones valientes para la inclusión de cuantos padecen una limitación física y/o psíquica. Sin embargo, todavía subsisten en el sustrato cultural demasiadas expresiones que contradicen de hecho este enfoque. Debido también a una mentalidad narcisista y utilitarista, se constatan actitudes de rechazo que conducen a la marginación, sin considerar que, inevitablemente, la fragilidad pertenece a todos. En realidad, hay personas con discapacidades incluso graves que, aun con gran esfuerzo, han encontrado el camino hacia una vida buena y rica de significado, como hay muchas otras “normalmente dotadas”, que sin embargo están insatisfechas, o a veces desesperadas. “La vulnerabilidad pertenece a la esencia del ser humano” (cf. Discurso a los participantes del Congreso “La catequesis y las personas con discapacidad”, 21 octubre 2017).

Por lo tanto, es importante, especialmente en este Día, promover una cultura de la vida, que afirme continuamente la dignidad de cada persona, en particular en defensa de los hombres y mujeres con discapacidad, de cualquier edad y condición social.

2. La «roca» de la inclusión

Por esta razón, una primera «roca» sobre la que se deba edificar nuestra casa es la inclusión. Aunque a veces se abusa de este término, sigue siendo actual la parábola evangélica del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). De hecho, a menudo nos encontramos en el camino de la vida con personas heridas, que en ocasiones llevan precisamente los rasgos de la discapacidad y la fragilidad. «La inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos. Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo» (FT, 69).

Somos Todos – Día Internacional de las Personas con Discapacidad

La inclusión debería ser la «roca» sobre la que las instituciones civiles construyan programas e iniciativas, para que nadie quede excluido, especialmente quienes se encuentran en mayor dificultad. La fuerza de una cadena depende del cuidado que se dé a los eslabones más débiles.

Respecto a las instituciones eclesiales, reitero la exigencia de disponer de instrumentos adecuados y accesibles para la transmisión de la fe. Además, deseo que se pongan a disposición de quienes los necesitan, en cuanto sea posible gratuitamente, incluso a través de las nuevas tecnologías, que han demostrado ser tan importantes para todos en este período de pandemia. Asimismo, aliento a que exista una formación ordinaria para sacerdotes, seminaristas, religiosos, catequistas y agentes de pastoral, sobre la relación entre la discapacidad y el uso de instrumentos pastorales inclusivos. Que las comunidades parroquiales se comprometan a que se desarrolle en los fieles el estilo de acogida hacia las personas con discapacidad. Crear una parroquia plenamente accesible requiere no sólo que se eliminen las barreras arquitectónicas, sino que los parroquianos asuman sobre todo actitudes y acciones de solidaridad y servicio hacia las personas con discapacidad y hacia sus familias. El objetivo está en que lleguemos a dejar de hablar de “ellos” y lo hagamos sólo de “nosotros”.(3 de diciembre de 2022 – Día Internacional de las Personas con Discapacidad)

COMENTARIO PASTORAL

P. Fco. Javier Duplá sj.

La discapacidad es un término muy relativo. Se puede incluso decir que todos somos discapacitados de una u otra forma, porque tenemos limitaciones físicas, psíquicas y sociales. No todos pueden desplazarse rápidamente o dar grandes saltos; no todos entienden perfectamente lo que se les dice o lo que leen; no todos tienen un buen trato con las personas a su alrededor. Todo eso son limitaciones que podríamos llamar también discapacidades. El paso de los años va llevando a todos a disminuciones físicas (desplazarse en silla de ruedas, necesitar ayuda para levantarse), psíquicas (reducir los campos de interés, no querer trabajar después de la jubilación, no entender lo que para otros es obvio), y sociales (descuidar las amistades, ver defectos en todos, estar todo el día prendido del celular). Todo ello muestra la vulnerabilidad del ser humano.

¿Son discapacidades? No, son limitaciones, pero la sociedad distingue poco entre unas y otras, porque sólo mira lo que puede producir dinero, y entonces los discapacitados no sirven, no interesan, se descartan.  

 La dignidad del ser humano no depende de lo que produzca. Es más: si produce mucho dinero a través del engaño, el robo, el abuso de poder, él mismo se priva de su dignidad. Sale en los medios, lo adulan, lo envidian, pero en el fondo lo desprecian como ser humano. La comunidad cristiana viva, que sigue a Jesús con alegría y agradecimiento, ayuda a las personas con discapacidades fuertes, las integra en grupos de reflexión y acción evangélicos, las llevan a centros escolares para que hablen a los niños, les ayudan a inventar, a proponer, a actuar. El Papa Francisco utiliza el término de “roca” para esta inclusión, es decir, un suelo firme, un apoyo seguro, una confianza inquebrantable. Esto lo pueden hacer las instituciones civiles, que pueden incluir a discapacitados físicos en las escuelas, en los consejos municipales, donde se discuten temas de interés colectivo a los que ellos pueden aportar su enfoque. La Iglesia puede estimular a las parroquias a que inviten a los discapacitados a incorporarse a tantos grupos de oración y de celebraciones religiosas, incluso a las catequesis. Lo mismo puede pedirse a las congregaciones religiosas y a los laicos comprometidos. Es un enfoque nuevo y atrevido el que se nos pide a todos, este mes de diciembre. Roguemos, pues, para que venzamos los prejuicios y nos acerquemos con fe, esperanza y amor a tantos que saben que pueden mejorar con nuestra ayuda y oración.

Visitas: 27

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *