Intención del Papa Francisco abril 2024:Por el papel de las mujeres (CLICK LEER MÁS)

POR EL PAPEL DE LA MUJER

INTENCIONES DE ORACIONES

ORACIÓN

MARZO 2024

“Oremos para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo”.

[…] En esta luz, quisiera subrayar tres aspectos del cuidado como contribución de las mujeres a una mayor inclusión, a un mayor respeto por los demás y a afrontar de forma nueva desafíos nuevos. En primer lugar, para una mayor inclusión. En el volumen se habla del problema de las discriminaciones que a menudo golpean a las mujeres, como otras categorías débiles de la sociedad. Muchas veces he recordado con fuerza que la diversidad no debe nunca conducir a la desigualdad, sino más bien a una agradecida y recíproca acogida. La verdadera sabiduría, con sus mil facetas, se aprende y se vive caminando juntos, y sólo así se puede convertir en generadora de paz.

Vuestra investigación es por tanto una invitación, gracias a las mujeres y en favor de las mujeres, a no discriminar sino a integrar a todos, especialmente a los más frágiles a nivel económico, cultural, racial y de género. Nadie debe ser excluido: este es un principio sagrado. De hecho, el proyecto de Dios Creador es un proyecto «esencialmente inclusivo» —siempre—, que pone en el centro precisamente «a los habitantes de las periferias existenciales»; es un proyecto que, como hace una madre, mira a los hijos como a los dedos diferentes de su mano: inclusiva, siempre.

Foto:www.armstrong.com.mx

Segunda aportación: para un mayor respeto del otro. Cada persona debe ser respetada en su dignidad y en sus derechos fundamentales: educación, trabajo, libertad de expresión, etc. Esto vale de forma particular para las mujeres, más fácilmente sujetas a violencias y abusos. Una vez escuché a un experto de historia que decía cómo nacieron las joyas que llevan las mujeres —a las mujeres les gusta llevar joyas, pero ahora también a los hombres—. Había una civilización que tenía la costumbre de que el marido, cuando llegaba a casa, teniendo tantas mujeres, si una no le gustaba le decía: “¡Vete fuera!”; y esa tenía que irse con lo que llevaba encima, no podía entrar a coger sus cosas, no, “te vas ahora”. Es por esto —según esa historia— que las mujeres empezaron a llevar oro encima, y ahí estaría el inicio de las joyas.

Quizá es una leyenda, pero interesante. Desde hace mucho tiempo la mujer es el primer material de descarte. Esto es terrible. Cada persona debe ser respetada en sus derechos. No podemos callar frente a esta plaga de nuestro tiempo. La mujer es usada. ¡Sí, aquí, en una ciudad! Te pagan menos: bueno, eres mujer. Después, ¡cuidado con ir con tripa, porque si te ven embarazada no te dan el trabajo; es más, si en el trabajo te ven que empieza, te mandan a casa. Es una de las modalidades que se utiliza hoy en día en las grandes ciudades: descartar a las mujeres, por ejemplo, con la maternidad. Es importante ver esta realidad, es una plaga. No dejemos sin voz a las mujeres víctimas de abuso, explotación, marginación y presiones indebidas, como las que mencioné con el trabajo. Seamos la voz de su dolor y denunciemos con fuerza las injusticias a las que están sometidas, muchas veces en contextos que las privan de toda posibilidad de defensa y rescate. Pero también demos espacio a sus acciones, natural y poderosamente sensibles y orientadas a la tutela de la vida en todo estado, en toda edad y en toda condición.

Foto: www.untradic.com

Y vamos al último punto: afrontar de modo nuevo desafíos nuevos. La creatividad. La especificidad insustituible de la contribución femenina al bien común es innegable. Lo vemos ya en la Sagrada Escritura, donde a menudo son las mujeres las que determinan importantes puntos de inflexión en momentos decisivos de la historia de la salvación. Pensemos en Sara, Rebeca, Judit, Susana, Rut, para culminar con María y las mujeres que siguieron a Jesús incluso bajo la cruz, donde notamos que de los hombres quedó sólo Juan, los otros se fueron todos. Las valientes estaban ahí: las mujeres. En la historia de la Iglesia, además, pensemos en figuras como Catalina de Siena, Josefina Bakhita, Edith Stein, Teresa de Calcuta y también en las mujeres “de la puerta de al lado”, que con tanto heroísmo llevan adelante matrimonios difíciles, hijos con problemas… La heroicidad de las mujeres. Más allá de los estereotipos de un cierto estilo hagiográfico, son personas impresionantes por su determinación, valentía, fidelidad, capacidad de sufrir y transmitir alegría, honestidad, humildad, tenacidad. Cuando en Buenos Aires yo tomaba el autobús que iba a un sector noroeste, donde había muchas parroquias, ese autobús pasaba siempre cerca de la cárcel y veía la fila de las personas que ese día iban a visitar a los presos: el 90% eran mujeres, las madres, ¡las madres que nunca abandonan al hijo! Las madres. Y esta es la fuerza de una mujer: fuerza silenciosa, pero de todos los días.

Nuestra historia está literalmente repleta de mujeres así, tanto de famosas, como de desconocidas —¡pero no para Dios! — que llevan adelante el camino de las familias, de las sociedades y de la Iglesia; a veces con maridos problemáticos, con vicios… los hijos van adelante… Nos damos cuenta también aquí en el Vaticano, donde las mujeres que “trabajan duro”, también en roles de gran responsabilidad, son ya muchas, gracias a Dios. Por ejemplo, desde el momento que la vicegobernadora es una mujer, las cosas funcionan mejor, aquí, mucho mejor. Y otros puestos, donde hay mujeres, secretarias, el Consejo de la Economía, por ejemplo, son seis cardenales y seis laicos, todos hombres. Ahora fue renovado, hace dos años, y de los laicos uno es hombre y cinco mujeres, y ha empezado a funcionar, porque tienen una capacidad diferente: la posibilidad de actuar y también la paciencia.

Foto:www.inces.gob.ve

Contaba una vez un dirigente del mundo laboral, un trabajador que había llegado a jefe del sindicato, en ese momento, con mucha autoridad —no tenía padre, solo la madre, eran muy pobres, ella hacía trabajo doméstico, vivían en una casa muy pequeña: el dormitorio de la madre, y después una pequeña sala para comer y él dormía en esa sala, a menudo se emborrachaba de noche, tenía 22-23 años—. contaba que cuando su madre salía la mañana para trabajar, a limpiar en las casas, se detenía, lo miraba: él estaba despierto, pero fingía no ver, estar dormido, lo miraba y se iba. “Y esa constancia de mi madre, de mirarme sin reprocharme y tolerarme, un día me cambió el corazón, y así llegué donde he llegado”. Solamente una mujer sabe hacer esto; el padre lo habría echado de casa. Debemos ver bien la forma de actuar de las mujeres: es algo grandioso. […]

PAPA FRANCISCO.

COMENTARIO PASTORAL

El Papa Francisco ha cambiado mucho el estilo de cómo se hacen las cosas en el Vaticano y eso le ha llevado a ser rechazado por altas jerarquías eclesiásticas, hombres por supuesto. Ha explicado en el texto que antecede el papel distinto e importantísimo que deben jugar las mujeres en la familia, en el trabajo, en la sociedad y también en la Iglesia. Este último cambio tardará en llegar, aunque el papa lo ha iniciado.

La intención del Apostolado de la Oración para este mes habla de todas las culturas y quiere que colaboremos en hacer que cambien en el papel que otorgan a la mujer. Conocemos culturas en las que la mujer no pinta nada, no puede estudiar, siempre desaparecida tras los velos, siempre en compañía del marido, sólo dedicada a criar los hijos que tenga. La cultura occidental poco o nada puede hacer por eliminar esa discriminación hacia la mujer, que la borra del mapa. Por eso, más bien debemos mirar a nuestra cultura como hace el Papa y denunciar la discriminación en salarios, condiciones de trabajo, puestos de autoridad todavía discriminatorios en nuestra cultura.

Foto:www.desdelafe.mx

Cuando oyen al Papa, muchos se preguntan: ¿y por qué no hace que se puedan ordenar mujeres como sacerdotes? En la religión anglicana hay obispos mujeres, ¿por qué no en la fe católica? Ese cambio religioso tan fuerte es posible que llegue algún día, pero no es lo más importante que debe enfrentar la fe católica. El materialismo, la indiferencia religiosa, la búsqueda del placer de cualquier tipo… son realidades mucho más hirientes y que expresan el secularismo creciente de la civilización occidental que debemos enfrentar con nuestras oraciones y acciones. En el mundo civil y político es cada vez mayor el número de mujeres que ocupan puestos de gobierno: la India, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Chile son algunos de los países que han tenido mujeres de primeros ministros. Pronto vendrá México y tal vez Venezuela. Las mujeres tienen sensibilidad mayor, ven el mundo sin pensar en conquistar por la fuerza a los países vecinos, son más tolerantes. Los países gobernados por mujeres han prosperado lo mismo o más que si hubieran sido gobernados por hombres. ¿Llegará un día en que eso ocurra en el Vaticano? No lo sabemos ni es predecible. Lo importante es seguir a Jesús como lo hicieron las mujeres de su entorno: su madre María, la Magdalena, la samaritana, etc. Así se lo pedimos en este mes al Señor.

P. Fco. Javier Duplá sj.

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