Intención Junio 2021: La belleza del Matrimonio (CLICK LEER MÁS)

La belleza del matrimonio. Recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, con generosidad, fidelidad y paciencia.

AUDIENCIA A LOS PARTICIPANTES EN EL CURSO DE FORMACIÓN SOBRE MATRIMONIO Y FAMILIA ORGANIZADO POR EL TRIBUNAL DE LA ROTA ROMANA

Francisco 27 de septiembre de 2018

[…] El matrimonio no es solo un evento «social», sino un verdadero sacramento que implica una preparación adecuada y una celebración consciente. El vínculo matrimonial, en efecto, requiere un decidido compromiso por parte de los novios, que se centra en la voluntad de construir juntos algo que nunca debe ser traicionado o abandonado. En diversas diócesis del mundo se están desarrollando iniciativas para que la pastoral familiar sea más adecuada a la situación real, entendiendo, con esta frase, en primer lugar, el acompañamiento de los novios al matrimonio. Es importante ofrecer a las parejas la oportunidad de participar en seminarios y retiros de oración, que incluyan como animadores, además de sacerdotes, parejas casadas con una experiencia familiar consolidada y expertos en las disciplinas psicológicas. Muchas veces la raíz última de los problemas, que salen a la luz después de la celebración del sacramento del matrimonio, se encuentra no solo en una inmadurez oculta y remota que emerge de improviso, sino sobre todo en la debilidad de la fe cristiana y en la falta de acompañamiento eclesial, en la soledad, en la que se deja a los recién casados después de la celebración de la boda. Solo enfrentados a la realidad cotidiana de la vida juntos, que llama a los cónyuges a crecer en un camino de entrega y sacrificio, algunos se dan cuenta de que no habían entendido plenamente lo que iban a comenzar. Y se sienten inadecuados, especialmente si se confrontan con el alcance y el valor del matrimonio cristiano, por cuanto se refiere a las implicaciones concretas relacionadas con la indisolubilidad del vínculo, la apertura para transmitir el don de la vida y la fidelidad.

Foto:www.asset1.zankyou.com

COMENTARIO PASTORAL

Los novios cristianos que quieren casarse por la Iglesia son un ejemplo precioso de cómo se puede vivir la fe en estos tiempos que corren. El amor es un don de Dios y así lo viven en el matrimonio cristiano. Se quieren porque se gustan, se simpatizan, se conocieron tal vez por coincidencia, pero su vida cambió del todo. Ahora desean construir juntos una vida y darla a los hijos que vengan. Amar y dar vida es lo máximo que un ser humano puede hacer, y es una imagen perfecta de lo que Dios es. El vínculo matrimonial es una imagen y representa el vínculo de amor de Dios por todos los seres humanos.

Pero nadie es perfecto, todo el mundo tiene fallos y deficiencias, y estas aparecen en la vida íntima del matrimonio, a veces por causas tontas, a veces por defectos de carácter que no se advirtieron durante el noviazgo. ¿Qué hacer entonces? No asombrarse, comprender, rebajar, quitar importancia, perdonar, conversar tranquilamente sobre el asunto. Y ser muy generosos. La generosidad es el aceite que lubrica las relaciones matrimoniales. Y, si ya se tienen hijos, el deseo de darles el mejor ejemplo posible. En un matrimonio cristiano el padre no está ausente, como ocurre con frecuencia en algunos casos, en los que él abandona la familia. Más bien, él y ella se ponen de acuerdo en cuándo y cómo intervenir con amor en la educación de los hijos.

www.conferenciaepiscopal.es

En algunos casos los esposos pueden pedir ayuda a psicólogos o sacerdotes con experiencia para que su relación funcione mejor. Y en todo caso es importante que ambos crezcan en el conocimiento y la vivencia de la fe, y de esa manera su vínculo se hará más sólido y estable, y la familia crecerá en acogida y buen ejemplo. Padres que enseñan a orar, que bendicen la mesa, que van a misa los domingos, que conversan algunas veces sobre lo que es la fe y su importancia… hacen mucho bien a los hijos.

También apoya mucho una comunidad cristiana en la que la pareja participa y puede conseguir apoyo, una comunidad que se reúne, se apoya, visita, invita, ora.

Fco. Javier Duplá sj.

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